domingo, 14 de julio de 2019

¿Tu compañía esta lista para innovar?

Aquellos tiempos en los que hablar de innovación era un apostolado para convencer de que era necesario ponerla como un tema central de las organizaciones ha terminado. Ya casi nadie duda de que es una asignatura que todas las organizaciones deben atender, pero hoy la dificultad radica en los cómo.

Todo mundo quiere hacer innovación, todo mundo tiene buenas ideas, pero no saben como incorporarlas a sus modelos de negocio actuales, porque las empresas en funcionamiento no son startups que pueden modelar una propuesta de valor para aprovechar una oportunidad base cero, se trata de organizaciones que ya tienen una inercia, una estructura, una estrategia y un modelo de negocio en funcionamiento.

Las compañías también se han dado cuenta de que innovar requiere de otros ingredientes a los de su operación ordinaria, en muchos casos ingredientes externos, y por eso recurren a iniciativas como capacitaciones, hackatones, aceleradoras corporativas, etc, pero aún con esos esfuerzos no logran sistematizar un proceso que permanentemente vaya desarrollando nuevas líneas de negocio que pongan “en la cancha” de su operación esas buenas ideas de forma concreta.

En algunos casos, la innovación ha sido más ruido que nueces, más show que facturación, más trabajos centrados en la “cultura de innovación” que busca cambiar el chip de los empleados de una organización pero que no tiene sus frutos por lo ensamblar el desarrollo de ideas con la ejecución de un modelo de negocio que aproveche sus capacidades instaladas en términos de procesos, personas, recursos y políticas.

El desarrollo de métodos para la construcción de modelos de negocio en startups se ha difundido de forma notable a través de incubadoras, aceleradoras y el mundo académico; mismo que al incorporarlo a la organización sigue siendo como un “tumor” que no forma parte del ADN de la empresa y mucho menos de un proceso sistemático que permita convivir los procesos de innovación con los procesos de explotación de su modelo de negocio actual. Es frecuente que la innovación siga en el discurso, en actividades aisladas pero que no tenga métricas ni algún indicador que permita medir el éxito de las iniciativas.

También ha surgido una lógica, desde mi punto de vista dañina, dónde parece que lo único que puede aportar la organización son recursos y que la innovación debe venir de fuera. Existen fondos de Venture Corporate que apoyan a las grandes organizaciones a desarrollar proyectos con startups o universidades, con el objetivo de llevar la innovación de la frescura de la startup a la empresa para beneficiarse de nuevas ideas de negocio. Aún en esos casos loables, en ocasiones no existe una gran incidencia al momento de incorporar esas ideas a la operación propia de la empresa.

Cuando la innovación no tiene una plataforma que la acoja, que la guíe y la haga realidad en una organización será algo así como un buen deseo. La mejor forma de incorporar la innovación a corporaciones puede venir por varios caminos:

Comprar otras empresas, para comprar modelos en funcionamiento o al menos startups con un modelo validado con posibilidades de escalamiento.
Fondear proyectos de startups para después incorporarlos a la operación o dejarlos funcionando de forma independiente pero sinérgica como una “empresa hermana o subsidiaria”, modelo que se impulsa a través del Venture Corporate.
Desarrollando un modelo propio que de forma sistemática desarrolle los esfuerzos de innovación incorporando ideas de innovación incremental o disruptivas dependiendo de una estrategia y una tesis de innovación definida.

Un modelo sistemático requiere de:
  • Una estrategia de innovación concretada en un portafolio de proyectos
  • Un modelo de trabajo que funcione como “Framework” que habilite la praxis de la innovación
  • Un equipo especializado y formado en la disciplina de innovar con métricas que permitan evaluar su eficacia
  • Una cultura con personas competentes
  • Un ecosistema que permita “cachar” esos proyectos que deben lanzarse a la arena del mercado para convertirlos en una operación rentable


La realidad es que cuando la innovación no se traduce en un plan, agenda y presupuesto es muy difícil hacerla de forma sistemática y más difícil aún obtener frutos concretos de ella.

¿En tu empresa ya tienen un plan concreto que los ponga en condiciones para innovar en proyectos reales? o siguen jugando a la startup corporativa perdiendo foco, tiempo y dinero.

Jorge Peralta
@japeraltag

@idearialab

No hay comentarios:

Publicar un comentario