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domingo, 21 de julio de 2019

Si descuidas la UX, descuidas todo

La experiencia del usuario (UX) es un tema ultra-relevante en cualquier modelo de negocio y es un tema que con frecuencia no se monitorea, ni se tienen métricas, ni se revisa su diseño de forma periódica.

En la mayor parte de los tableros de control de diferentes empresas no se tiene visibilidad de la experiencia del cliente, tal vez su único control es el de las quejas, pero mientras estas no existan, pareciera que los problemas no existen, siguiendo la vieja regla de “no news, good news”.

Sin embargo, pocos clientes se quejan, la gran mayoría se van sin avisar, y los colaboradores no siempre tienen esa disposición de empatizar con el cliente. En ocasiones el único indicador es que las ventas bajen, o el número de visitantes baje, o bien el ticket promedio baje; todos ellos indicadores de salida, que casi siempre son una señal que deja ver las consecuencias, no las causas y, por lo tanto, muchas veces no se hace nada.

Cuando las empresas tienen un solo punto de venta, este se puede cuidar personalmente, pero cuando los puntos de venta crecen, es sumamente costoso mantener una estructura de supervisión permanente, dejando el tema como algo secundario cuando es algo fundamental en la entrega del valor de cualquier empresa.

Esta semana pase unos días de vacaciones con mi familia en una ciudad que disfrutamos mucho visitar; solemos ir a una Taquería (restaurante de Tacos, platillo especial en la comida mexicana) Al ir a ese lugar solamente un par de veces por año, logramos distinguir un incremento en sus precios y una disminución en el tamaño de los tacos. Aún cuando la atención fue la de siempre (ágil)  y el sabor excepcional, nos quedamos con un sabor de boca contradictorio al regreso, al comentar sobre ese cambio que hicieron a su oferta y lo que afectó la experiencia. Hace unos días regresamos a nuestra ciudad y visitamos otra Taquería de  la que somos clientes frecuentes, y al llegar descubrimos una nueva carta (donde viene su oferta con sus precios), unos mejores vasos ( de vidrio) para evitar el desperdicio de plásticos y una atención más cercana de los meseros, inmediatamente lo percibimos. En ambos casos, son pequeños detalles pero que logran cambiar radicalmente la UX.

La UX tiene que ver con la forma en la que se relaciona cualquier organización con sus clientes y/o usuarios en los distintos momentos de la relación (antes-durante-después) de que se realice una transacción. Si lo analizaras montado en el canvas, la US puede formar parte, tanto de la propuesta de valor, como de la relación, como de la entrega del valor e incluso en la forma en la que monetizas, es decir en todo el modelo comercial la UX tiene un rol fundamental.

No es posible mantener una UX estática, es decir, aunque se haya diseñado en algún momento, esta debe ser monitoreada y revisada de forma constante, y periódicamente darle algunos toques al diseño, ya que los mercados son dinámicos, los clientes tienen siempre nuevas alternativas y va cambiando la lógica competitiva y de su preferencia.

La UX es uno de esos elementos del modelo comercial al que no siempre se le da el peso específico que merece. La UX tiene que ver con el proceso de compra, tanto físico como digital, el perfil de los actores que interactúan con él en los diferentes momentos del proceso, algunos indicadores específicos como tiempo de atención, de navegación, de espera en una llamada o en una fila, la forma de pago, etc. El proceso comercial tiene diferentes puntos de contacto con el usuario que deben considerarse.

Herramientas como el Journey Map tanto para diseñar como para evaluar la experiencia de un usuario serán fundamentales para mantener una oferta y una UX vigente de forma permanente. La UX es importante en empresas que desarrollan su relación con el cliente tanto de forma física como de forma digital; la UX es la mejor forma de construir relaciones de largo plazo con los clientes.

Jorge Peralta
@japeraltag

@idearialab

domingo, 7 de octubre de 2018

UX: ¿Por qué se ha vuelto relevante? 9 puntos a cuidar

La experiencia del cliente es tan importante como el producto o servicio en si mismo. En la mente del cliente tiene un peso específico muy importante porque es la vivencia que tiene en relación con la empresa.

Cuando las empresas son pequeñas y son atendidas por sus propios dueños suelen imprimir un sello personal en la atención de sus clientes, sin embargo cuando éstos ya no atienden personalmente tienden a dejar esa responsabilidad en alguna persona que se encarga del trato con el cliente. 

Sin embargo, cuando no hay claridad sobre la forma en la que se debe atender a un cliente, esa responsabilidad recae en el trato de la persona a cargo. Y ¿Qué pasa cuando la empresa va creciendo y tiene que poner su reputación en manos, no sólo de una persona sino de varias, lo más probable es que en cada una la atención dependa de las decisiones de una persona responsable en cada punto de venta.

Con esas experiencias las empresas van construyendo una reputación y que van acumulando en el posicionamiento de sus marcas. Las grandes marcas se construyen cuando los consumidores van constatando las experiencias que tienen en sus distintos puntos de venta. 

La experiencia completa del cliente tiene que ver con varios factores:
  1. Marca. La experiencia que tienen las personas desde que interactúan con las marcas y su publicidad, aún antes de interactuar realmente con la empresa.
  2. Medios digitales. La experiencia en su sitio web y en las redes porque hoy los clientes solemos consultar antes de comprar distintas web y redes de las empresas antes de decidir la compra o la interacción física.
  3. Lugar físico. La experiencia del lugar, su espacio físico, su ubicación, el mobiliario, los colores, o bien con su fuerza de ventas o con su telemarketing o con los medios que ocupen para relacionarse con los clientes
  4. Proceso de compra. La experiencia con las personas y la forma en la que somos atendidos de principio a fin del proceso de compra.
  5. Transacción. La experiencia en la transacción
  6. Producto o servicio. La experiencia con la que recibimos el producto si es que no es de adquisición inmediata.
  7. Interacción cotidiana. La experiencia en la interacción cotidiana con el producto o servicio.
  8. Post-compra. La experiencia después de la compra si requerimos alguna interacción adicional o el manejo que hace la empresa de nuestra información para mantenerse en contacto con nosotros.
  9. Políticas y Garantías. La experiencia si algo no salió como estaba previsto, aquí se incluyen las garantías ofrecidas inicialmente.


Como se puede ver una simple transacción implica una buena cantidad de variables que se pueden diseñar o se pueden dejar al azar, o se pueden dejar bajo los criterios de la persona que atiende o se pueden no ver como aspectos no relevantes porque posiblemente no te importe la experiencia del consumidor.

Hoy se encuentran herramientas al alcance de todos que permiten aprender del cliente lo suficiente como para hacer un diseño básico de su experiencia, entender lo que le gusta, lo que no, los puntos clave de su preferencia, o bien aprender de sus deseos o de sus miedos, de sus dolores y de las cosas que más le importan. Todo esto es posible pero requiere de voluntad y de ponerse en sus zapatos, de tratar de vivir lo que él vive, sólo así descubrirás que es lo verdaderamente importante para él y sabrás priorizar esos atributos en tu propuesta de valor.

Deja de mirar tus números, también necesitas nuevamente mirarlo a él y descubrir que esta cambiando y que cada vez tiene más opciones por lo que debemos darle argumentos para que siga estando cerca de nosotros. Recuerda que a los clientes no les gusta que les vendan, lo que les gusta es comprar.

También es muy frecuente encontrar la inquietud de las empresas en la transformación digital, algunas, las más audaces ya dando pasos en la compra de software, pero cualquier intento de automatización ya sea con el objetivo de eficientes la operación o de mejorar la experiencia del cliente requiere de un diseño, hacerlo de otra forma es jugar a la ruleta rusa.

Obviamente, hablando de negocios nos importa la rentabilidad, el crecimiento, que nos prefieran sobre otras opciones y siempre pensaremos en tomar decisiones que nos provoquen ese beneficio, sin embargo hay que hacerlo por el camino correcto y ese es el de pensar en el usuario y en sus problemas antes que en tus querencias. De otra forma tendrás una transacción exitosa, pero tal vez no un cliente, porque si no quedo feliz, posiblemente no regrese.

Jorge Peralta
@japeraltag

@idearialab