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domingo, 7 de octubre de 2018

UX: ¿Por qué se ha vuelto relevante? 9 puntos a cuidar

La experiencia del cliente es tan importante como el producto o servicio en si mismo. En la mente del cliente tiene un peso específico muy importante porque es la vivencia que tiene en relación con la empresa.

Cuando las empresas son pequeñas y son atendidas por sus propios dueños suelen imprimir un sello personal en la atención de sus clientes, sin embargo cuando éstos ya no atienden personalmente tienden a dejar esa responsabilidad en alguna persona que se encarga del trato con el cliente. 

Sin embargo, cuando no hay claridad sobre la forma en la que se debe atender a un cliente, esa responsabilidad recae en el trato de la persona a cargo. Y ¿Qué pasa cuando la empresa va creciendo y tiene que poner su reputación en manos, no sólo de una persona sino de varias, lo más probable es que en cada una la atención dependa de las decisiones de una persona responsable en cada punto de venta.

Con esas experiencias las empresas van construyendo una reputación y que van acumulando en el posicionamiento de sus marcas. Las grandes marcas se construyen cuando los consumidores van constatando las experiencias que tienen en sus distintos puntos de venta. 

La experiencia completa del cliente tiene que ver con varios factores:
  1. Marca. La experiencia que tienen las personas desde que interactúan con las marcas y su publicidad, aún antes de interactuar realmente con la empresa.
  2. Medios digitales. La experiencia en su sitio web y en las redes porque hoy los clientes solemos consultar antes de comprar distintas web y redes de las empresas antes de decidir la compra o la interacción física.
  3. Lugar físico. La experiencia del lugar, su espacio físico, su ubicación, el mobiliario, los colores, o bien con su fuerza de ventas o con su telemarketing o con los medios que ocupen para relacionarse con los clientes
  4. Proceso de compra. La experiencia con las personas y la forma en la que somos atendidos de principio a fin del proceso de compra.
  5. Transacción. La experiencia en la transacción
  6. Producto o servicio. La experiencia con la que recibimos el producto si es que no es de adquisición inmediata.
  7. Interacción cotidiana. La experiencia en la interacción cotidiana con el producto o servicio.
  8. Post-compra. La experiencia después de la compra si requerimos alguna interacción adicional o el manejo que hace la empresa de nuestra información para mantenerse en contacto con nosotros.
  9. Políticas y Garantías. La experiencia si algo no salió como estaba previsto, aquí se incluyen las garantías ofrecidas inicialmente.


Como se puede ver una simple transacción implica una buena cantidad de variables que se pueden diseñar o se pueden dejar al azar, o se pueden dejar bajo los criterios de la persona que atiende o se pueden no ver como aspectos no relevantes porque posiblemente no te importe la experiencia del consumidor.

Hoy se encuentran herramientas al alcance de todos que permiten aprender del cliente lo suficiente como para hacer un diseño básico de su experiencia, entender lo que le gusta, lo que no, los puntos clave de su preferencia, o bien aprender de sus deseos o de sus miedos, de sus dolores y de las cosas que más le importan. Todo esto es posible pero requiere de voluntad y de ponerse en sus zapatos, de tratar de vivir lo que él vive, sólo así descubrirás que es lo verdaderamente importante para él y sabrás priorizar esos atributos en tu propuesta de valor.

Deja de mirar tus números, también necesitas nuevamente mirarlo a él y descubrir que esta cambiando y que cada vez tiene más opciones por lo que debemos darle argumentos para que siga estando cerca de nosotros. Recuerda que a los clientes no les gusta que les vendan, lo que les gusta es comprar.

También es muy frecuente encontrar la inquietud de las empresas en la transformación digital, algunas, las más audaces ya dando pasos en la compra de software, pero cualquier intento de automatización ya sea con el objetivo de eficientes la operación o de mejorar la experiencia del cliente requiere de un diseño, hacerlo de otra forma es jugar a la ruleta rusa.

Obviamente, hablando de negocios nos importa la rentabilidad, el crecimiento, que nos prefieran sobre otras opciones y siempre pensaremos en tomar decisiones que nos provoquen ese beneficio, sin embargo hay que hacerlo por el camino correcto y ese es el de pensar en el usuario y en sus problemas antes que en tus querencias. De otra forma tendrás una transacción exitosa, pero tal vez no un cliente, porque si no quedo feliz, posiblemente no regrese.

Jorge Peralta
@japeraltag

@idearialab

domingo, 6 de mayo de 2018

Antes te jubilabas a los 60´s ¿Y ahora?

Sin duda el mundo laboral ha cambiado, la tecnología ha venido a cambiarlo todo, muchas áreas se han automatizado y muchos de los empleos rutinarios del pasado se han cambiado por máquinas. La automatización de muchos procesos ha llevado a que muchas labores más complejas se simplifiquen y se requieran personas con una cualificación diferente.

En muchos casos esta “automatización” cambia las perspectivas de personas que llevaban mucho tiempo en las organizaciones, por eso es común encontrarse con personas sobre-calificadas para ciertas labores y que su gran experiencia hoy no sea tan apreciada.

Ante esto conviene preguntarnos ¿En qué desarrollaron experiencia? ¿En el conocimiento del cliente, de la industria y en la forma en la que la empresa resuelve nuevas necesidades? O más bien tienen muchos años haciendo lo mismo.

¡Debemos comprender que hoy en día no es lo mismo 10 años de experiencia que un año de experiencia repetido 10 veces!

Y esa situación no es culpa de las organizaciones, sino de personas que no supieron actualizarse constantemente. Hoy ya no es factible estudiar una carrera y jubilarse de aprender, hoy no se puede concebir la vida profesional sino es en un continuo aprendizaje. No me refiero solamente al aprendizaje formal de estar inscrito en alguna institución educativa, me refiero a las lecturas que permanentemente debemos traer a cuestas para mantenernos actualizados en nuestras áreas de conocimiento o bien explorando nuevas competencias que nos pueden ayudar mañana.

En la nueva economía ya no es tan valiosa la experiencia como la capacidad de aprendizaje. Por ejemplo, en el mundo de hoy aprender sobre tecnologías de la información, programación, otros idiomas es indispensable, el que no tenga una mínima idea de como funcionar en este mundo nuevo se queda obsoleto.

No podemos esperar que sean los gobiernos o las grandes empresas las que tomen cartas en el asunto, cada uno es dueño de su propio destino y necesita dedicar un espacio en su agenda para el estudio de forma permanente.

Lo usual era que antes los empleados se jubilaran al llegar a los 60 y ahora que la esperanza de vida ha crecido la edad productiva se esta alargando hasta los 70´s lo que exige incorporar nuevas competencias a las personas para mantenerse actuales. Y no me refiero que sepan usar plataformas tecnológicas como Millenialns, sino que tengan la capacidad de interpretar la realidad y proponer soluciones que otros puedas ejecutar. Ahí la experiencia, si se traduce en capacidad de análisis y diagnóstico será de mucha utilidad.

¿Tú te preparas para unos 60´s y 70´s productivos?

Jorge Peralta
@japeraltag

www.idearialab.com
@idearialab

domingo, 18 de febrero de 2018

¿Por dónde comienzo si quiero innovar en servicios?

En las últimas semanas he tratado de investigar la información disponible sobre modelos de innovación y la mayor parte de ellos son de los 70´s 80´s y tienen un foco macro, desde la perspectiva de las grandes variables y actores de la economía, sin embargo no esta tan claro de la forma en la que las organizaciones pueden innovar de forma concreta y puntual.

En los últimos años la innovación abierta ha permitido que muchas pymes puedan entrarle al tema pero todavía falta un gran potencial por explorar, especialmente en las áreas de servicios. 

Cuando hablamos de servicios son tres grandes puntos los que se deben revisar y en su caso rediseñar para lograr una experiencia satisfactoria:
  • El desempeño de las personas
  • Los procesos que entregan el servicio
  • Las políticas


El esquema que usamos en idearialab esta inspirado en el esquema de dirección de servicio creado por Joan Ginebra y Rafael Arana, ambos profesores míos en el IPADE Business School en la década de los 90´s.

En las empresas maduras el servicio al cliente esta estandarizado porque las personas, los procesos y las políticas están maduros y documentados, en cambio en las empresas pequeñas o las que se encuentran en proceso de transformación estos tres puntos tienen que revisarse desde la perspectiva de los usuarios involucrados para entender la realidad y plantear un nuevo diseño.

Todos estos puntos requieren de observar la realidad, no es conveniente preguntar por lo que no queda otro camino que descubrir lo que sucede en la realidad, investigar es un proceso a través del cual dejas que la realidad te hable; no importa lo que la gente dice sino lo que realmente hace.

Estos procesos de investigación requieren de dos ingredientes clave sobre la realidad:
  1. La versión del cliente
  2. La versión del empleado

En ambos casos se trata de procesos de empatía que nos llevan a descubrir la experiencia del usuario, tanto del empleado como del cliente.

¿Has tenido alguna experiencia de descubrimiento de oportunidades entendiendo la realidad desde la perspectiva del usuario y posteriormente rediseñando la experiencia del cliente? Nos dará mucho gusto comentar contigo este proceso de aprendizaje y compartir experiencias.

Jorge Peralta

@japeraltag

domingo, 15 de octubre de 2017

7 preguntas clave que un mentor de emprendedores debe responder

El rol del mentor es un rol clave para el desarrollo de proyectos. De un mentor se espera aportaciones de conocimiento, experiencia, redes de colaboración, entre otras cosas que nos permita llegar más allá que lo podríamos llegar por nuestros propios medios. Sin embargo no podemos dejar en ellos responsabilidades que sólo son de los fundadores, que a final son quienes capitalizarán el éxito o el fracaso del proyecto.

Por todas estas razones, los mentores son como un luz en el camino que dará claridad para que los emprendedores tomen sus propias decisiones con mayores elementos de juicio, pero no impondrán sus criterios, siempre dejarán esos espacios para que los emprendedores decidan tomar o no esos consejos bajo su propia responsabilidad.

No basta con ser emprendedores exitosos o con ser grandes directivos de corporaciones, ni funcionarios reconocidos en los ambientes públicos, se requiere de algo más. Los conocimientos y la experiencia son necesarios pero más aún lo es la capacidad para sistematizar el conocimiento, es decir esa capacidad de aprender en lo general para clarificar como puede aplicarse ese conocimiento en circunstancias diversas.

Es común que muchas organizaciones que organizan eventos para emprendedores o dirigen proyecto de nueva creación invitan a personas reconocidas para ser mentores de equipos emprendedores y no siempre se acierta con los perfiles. Existen cinco aspectos en el desarrollo de un proyecto donde se requiere una guía, entre ellos los siguientes:
  • Mindset. Un emprendedor con algunos proyectos encima o un empresario exitoso o alguna persona destacada en labores arduas donde tuvieron que ir más allá de sus propias fuerzas, como pun deportista de alto rendimiento, un alpinista, o un músico; cualquier profesional destacado puede inspirar. Esta inspiración debe llevarse a lo largo del tiempo y en ocasiones la labor consistirá en motivar para mantener el nivel del esfuerzo.
  • Etapa temprana. En ocasiones será muy útil un mentor/emprendedor que ya lleve cierto kilometraje y que pueda transmitirles sus experiencias, ya sea para seguir sus pasos o bien para todo lo contrario. En esta etapa si es indispensable alguien que pueda platicarles de experiencias vividas, tanto experiencias de éxitos como fracasos son muy útiles, porque de otra forma no se sentirán identificados unos con los otros. Es necesario entender que no se trata de una orientación de una empresa en funcionamiento sino de un modelo de negocio que apenas estará en fase de prueba donde se requiere foco, no en la ejecución sino en el descubrimiento.
  • Tópicos de especialidad. Los temas de marketing digital sólo podrá orientar alguien que verdaderamente sepa del tema, que tenga un conocimiento duro y que sepa transmitirlo con claridad. Hacerles ver que cada empresa tiene sus particularidades y que no se pueden extrapolar las experiencias sin filtros y sin adecuaciones. Lo mismo con temas legales y contables, o temas de programación o de selección de talento, son temas donde se requiere conocimiento y es fácil entrar en una extrapolación fácil que no aporte valor. Aquí no siempre se trata de emprendedores sino de especialistas en temas, más bien es un mentor/especialista.
  • Redes en el ecosistema emprendedor. Contar con personas que tienen redes valiosas para cualquier emprendedor pueden hacer gran diferencia; un contacto en una institución financiera o en una universidad o en una institución gubernamental pueden ahorrar mucho tiempo y esfuerzo.
  • Acompañamiento en el diseño del proyecto. Cuando los mentores tienen el deber de acompañar a lo largo de un proceso emprendedor se requiere que conozcan de metodología y herramientas, sin estos elementos se puede caer fácilmente en el comentario ligero sin profundidad que busca levantar el ánimo y no apoyar realmente con elementos concretos y valiosos. Sin método y herramientas se puede caer fácilmente en la charlatanería o en se promotores de sesiones de auto-ayuda.
Los mentores requieren de la suficiente claridad para sistematizar su conocimiento en una ayuda “neutra” que los emprendedores puedan adoptar para impulsar su proyecto, deben ser unos “abogados del diablo” expertos que sepan hacer las preguntas precisas que logren cuestionar de forma incisiva, que puedan “herir” intelectualmente a sus interlocutores y que sepan rebotar ideas con rigor para llevarlos al siguiente nivel. Ayudarlos a plantear hipótesis y experimentar con ellos para validarlas será una gran labor.

Si tienes el deber de ser mentor o te invitan a serlo, es un actividad noble que requiere mucha humildad para reconocer que tampoco lo sabes todo y que tu ayuda será limitada en temas y en espacio, que solo serás un escalón para que ellos suban más alto y que irás de su mano mientras tu compañía aporte valor; también será necesario saber ponerle punto final y dejarlos volar solos. Si estás en esa decisión de ser o no mentor te recomiendo pienses en lo siguiente:
  1. ¿Tengo algo que aportar? ¿Experiencia, conocimiento, profundidad en temas específicos, red de colaboración, etc.
  2. ¿Estoy dispuesto a dar sin recibir nada a cambio? Porque si no se hace con generosidad pierde valor para todos, incluso no esperar ni siquiera que tomen mi recomendación ni buscar reconocimiento.
  3. ¿Puedo extrapolar mi experiencia y conocimientos de forma general para que transmita conocimiento y no sólo anécdotas? ¿Preparo las mentorías con profesionalismo?
  4. ¿Se hablar el idioma de las personas a las que voy a orientar?
  5. ¿Estoy dispuesto a aprender y no creer que lo se todo?
  6. ¿Estoy dispuesto a dedicarles tiempo?
  7. ¿Estoy consiente de que será algo temporal mientras pueda aportarles valor y que llegará el momento en el que puedan volar solos?

Hay temas en los cuáles un emprendedor es indispensable, en otros no siempre es así, lo que se requiere es de un conocimiento específico profundo que se pueda aportar. Lo que siempre será indispensable es la capacidad para comunicar de forma empática conocimiento de forma sistemática para que los demás lo puedan aprovechar.

La preparación tampoco puede detenerse, los mentores aportan valor porque están al día en su actividad, pueden explicar temas que viven y que no aprendieron en un libro. Hablan de experiencias vividas y no lo que aprendieron en un curso.

Si respondes afirmativamente, seguramente serás un gran mentor y si no, es mejor disculparse amablemente porque no tenemos mucho que aportar.

Jorge Peralta
@japeraltag


@idearialab

domingo, 9 de abril de 2017

7 puntos clave para ganar en resiliencia

Todos los que tratamos de ser factores de cambio en nuestra organización o en nuestra sociedad y que no necesariamente seguimos patrones y actitudes que el común de nuestros colegas y con ciudadanos, necesitamos ser resilientes. Si, resilientes, principalmente porque a las personas no nos gusta el cambio, preferimos lo que esta probado, usar el camino que ya sabemos, las reglas que funcionan.

Así que cualquiera venga a cuestionar lo establecido solo por una promesa de que podemos lograr algo mejor será mirado con serias dudas, con desconfianza y más de alguna vez surgirán dificultades para convencer de que se tomen ciertos riesgos para ir por una opción distinta, poco común, o simplemente diferente de lo que se suele hacer.

Como todo en la vida, cualquier alternativa de acción implica riesgos y tiene sus dificultades, en ocasiones hasta en temas que parecían bajo control la realidad se encarga de cambiar los planes perfectos que se plasmaron en un Excel y en un Power Point.

Sobre ponerse al fracaso, sobre ponerse a la dificultad, ver la realidad compleja con optimismo requiere de un temple distinto, de poner tan clara la meta buscada que las dificultades no llevarán a cambiar de plan sino que se retoma el camino convencidos de estar en el camino correcto. Esa actitud se llama Tolerancia a la frustración y actualmente conocida como resiliencia.

Es tan importante la resiliencia para el desarrollo de todo tipo de proyectos porque la realidad es más compleja que los supuestos y al momento de la ejecución no todas las variables se tienen bajo control y no todos los resultados son los esperados. Para ello es necesario poner acción con ciertas actitudes que permitan ganar en resiliencia, de otra forma será difícil sacar adelante cualquier proyecto.

A continuación de comparto ciertas actitudes que la experiencia nos ha demostrado que suelen provocar una mayor resiliencia en las personas:
  1. No perder nunca de vista la meta planteada.
  2. Ilusionarse con la meta o bien cambiarla o bien no participar en ese proyecto porque sin la ilusión es fácil bajar la guardia o abortar la misión.
  3. Sentirse responsable del resultado. No poner en los demás la responsabilidad de lo que a mi me toca y asumir el resultado de mis decisiones.
  4. Entender el error y el fracaso como un proceso de aprendizaje.
  5. Ser tolerante con el error de los demás y solidario cuando las cosas no salen bien.
  6. No hacer dramas, todo o casi todo tiene solución.
  7. No pensar en el plan B para temas de fondo, en la forma puedes intentar el plan B, el C o el que sea necesario.

Seguramente a ti se te ocurrirán otras, o más bien habrás descubierto algunas otras en el camino de ganar en resiliencia. Por lo pronto de dejo estas para poderlas discutir contigo.

Jorge Peralta
@japeraltag


@idearialab