Mostrando entradas con la etiqueta resilencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta resilencia. Mostrar todas las entradas

domingo, 14 de mayo de 2017

Es más importante saber crear un camino que tener uno

Vivimos en un mundo cambiante y a gran velocidad. Debemos asumir que la forma de hacer negocio ha cambiado, que las empresas ya no son lo que eran antes y en el futuro seguirán cambiando. La forma de organizarnos, de ejercer la autoridad, de colaborar de proteger las ventajas competitivas también esta cambiando de forma vertiginosa.

Hemos dejado de centrarnos en el producto y la eficiencia para centrarnos en el cliente y en el valor, la clave esta en entender cuáles son los retos del cliente y tratarlos de empatar con los retos de la organización. Nada más alejado de la salud de una empresa que buscar “hacer dinero sin buscar la satisfacción del cliente”. Esos tiempos en los que vender barato era la clave han cambiado, el “chino” de turno nos ha llegado a todos y debemos plantearnos cómo renovar la oferta de tal forma que mantengamos el interés de nuestros clientes.

A nuestro cliente no le interesa nuestro plan de negocios, le interesa que le ayudemos a resolver sus problemas, que lo entendamos y seamos empáticos con lo que él necesita, cuando él lo necesita, de la forma en la que él lo necesita. Eso si, también el tiempo de “al cliente lo que pida” también ha cambiado, ahora es “el cliente lo que pague” porque el valor necesita estar en ambas partes de la ecuación. A clientes sofisticados hoy se requieren empresas sofisticadas y propuestas de valor sofisticadas.

Esa inestabilidad en la que vivimos nos ha provocado que desarrollemos nuevas capacidades, que nos mantengamos alertas ante los cambios, que nos de menos miedo enfrentarnos a un mundo cambiante porque hoy todo es cambiante. Gestionar la inestabilidad es una nueva competencia que todos debemos adquirir.

Nuevos métodos como Design Thinking y Lean Startup nos dejan ver que el conocimiento surge en el lugar de los hechos, de lo que somos capaz de descubrir y no teorizar, de una microsegmentación, de entender el comportamiento de las personas por que al final cada uno es cada uno. Hoy necesitamos el dato “vivido”, la información macro nos sirve para confirmar, pero para descubrir, los promedios sirven para darse una idea, no para profundizar.

Así como los referentes han cambiado y reinventarse es necesario, la labor directiva tiene el nuevo reto de gestionar un mundo que resiste a cambiar y al mismo tiempo gestionar otro que ya cambió y por lo tanto ofrece nuevas oportunidades. En este ambiente híbrido posiblemente las estructuras en las organizaciones deban enfocarse, una parte a gestionar el negocio maduro que permite la facturación de hoy y otra parte en adueñarse del futuro que permitirá la facturación de mañana, ambos temas necesarios.

Hoy es tiempo de trazar nuevos caminos, por eso es más importante saber como crear caminos que tenerlos, ¿Tú que opinas?

Jorge Peralta
@japeraltag


@idearialab

domingo, 9 de abril de 2017

7 puntos clave para ganar en resiliencia

Todos los que tratamos de ser factores de cambio en nuestra organización o en nuestra sociedad y que no necesariamente seguimos patrones y actitudes que el común de nuestros colegas y con ciudadanos, necesitamos ser resilientes. Si, resilientes, principalmente porque a las personas no nos gusta el cambio, preferimos lo que esta probado, usar el camino que ya sabemos, las reglas que funcionan.

Así que cualquiera venga a cuestionar lo establecido solo por una promesa de que podemos lograr algo mejor será mirado con serias dudas, con desconfianza y más de alguna vez surgirán dificultades para convencer de que se tomen ciertos riesgos para ir por una opción distinta, poco común, o simplemente diferente de lo que se suele hacer.

Como todo en la vida, cualquier alternativa de acción implica riesgos y tiene sus dificultades, en ocasiones hasta en temas que parecían bajo control la realidad se encarga de cambiar los planes perfectos que se plasmaron en un Excel y en un Power Point.

Sobre ponerse al fracaso, sobre ponerse a la dificultad, ver la realidad compleja con optimismo requiere de un temple distinto, de poner tan clara la meta buscada que las dificultades no llevarán a cambiar de plan sino que se retoma el camino convencidos de estar en el camino correcto. Esa actitud se llama Tolerancia a la frustración y actualmente conocida como resiliencia.

Es tan importante la resiliencia para el desarrollo de todo tipo de proyectos porque la realidad es más compleja que los supuestos y al momento de la ejecución no todas las variables se tienen bajo control y no todos los resultados son los esperados. Para ello es necesario poner acción con ciertas actitudes que permitan ganar en resiliencia, de otra forma será difícil sacar adelante cualquier proyecto.

A continuación de comparto ciertas actitudes que la experiencia nos ha demostrado que suelen provocar una mayor resiliencia en las personas:
  1. No perder nunca de vista la meta planteada.
  2. Ilusionarse con la meta o bien cambiarla o bien no participar en ese proyecto porque sin la ilusión es fácil bajar la guardia o abortar la misión.
  3. Sentirse responsable del resultado. No poner en los demás la responsabilidad de lo que a mi me toca y asumir el resultado de mis decisiones.
  4. Entender el error y el fracaso como un proceso de aprendizaje.
  5. Ser tolerante con el error de los demás y solidario cuando las cosas no salen bien.
  6. No hacer dramas, todo o casi todo tiene solución.
  7. No pensar en el plan B para temas de fondo, en la forma puedes intentar el plan B, el C o el que sea necesario.

Seguramente a ti se te ocurrirán otras, o más bien habrás descubierto algunas otras en el camino de ganar en resiliencia. Por lo pronto de dejo estas para poderlas discutir contigo.

Jorge Peralta
@japeraltag


@idearialab

sábado, 30 de abril de 2016

La preparación académica no basta

Estoy entrando a la edad peligrosa donde el mayor de tus hijos debe elegir carrera para comenzar los estudios universitarios.

Como sucede en esa etapa de la vida conviene que los dejes a que ellos elijan su camino y tu mirarlos desde cierta distancia, estar disponibles para dialogar pero sin tratar de influir con tus preferencias, dejarlos que sean ellos mismos.

Sin embargo me he cuestionado nuevamente, como me sucedió a mi en ese tiempo, que a esa edad existen pocos elementos para elegir profesión, y más aún existiendo tanta basura en el mercado. Si basura, profesiones que les han hecho un gran marketing para cambiarles de nombre pero que al momento de ver los planes de estudio te das cuenta que no tienen ni pies ni cabeza.

En la oferta nacional hay de todo, de buenas a malas, más vanguardistas o más tradicionales pero todas pensando más en el pasado que en el futuro y me convenzo cada vez más que es una decisión relevante que se toma anticipadamente, con pocos elementos y que para algunos jóvenes, por su perfil, les llega en un momento crítico de no tener todavía un propósito en la vida.

Es usual que muchos jóvenes busquen una profesión que les “asegure” una salida profesional con más posibilidades. También es común que reciban consejo de padres y profesores sobre lo que “convendría” elegir. Si un chico elige una profesión con mal marketing como filosofía o alguna con un matiz más artístico le suelen decir: “con esa profesión te morirás de hambre”. La realidad es que me ha tocado conocer contadores o administradores (profesiones más seguras según algunos) que no se mueren de hambre pero tampoco están contentos con su nivel de ingreso.

También me ha tocado ver empresas que todavía le dan un peso específico de la mayor relevancia al promedio de calificaciones de la universidad y si vienen de una universidad de cierto nivel en el ranking de las mejores universidades. Mi experiencia con esos profesionales es que la calificación no los hace aptos para grandes retos, más bien son personajes estándar que son muy buenos obedeciendo órdenes pero no son capaces de pensar por ellos mismos y tomar buenas decisiones.

La generación de mis padres fue una generación que creyó firmemente que darle una educación universitaria era la mejor herencia que podían dejar a sus hijos, y no les faltó razón. Hoy pareciera que el peso específico de los títulos universitarios ha perdido brillo y las personas necesitan maestrías para destacar porque en el campo laboral ofrece algunas posibilidades de destacar. En mi tiempo las carreras eran de 5 años, ahora son de 4 y algunas te ofrecen hacer la especialidad o la maestría para titularte de tal forma que garantizan uno o dos años más de ingreso.

Ante este escenario tendría algunas preguntas:

¿Los estudios universitarios te dan algo más que conocimiento?

¿Te generan competencias que te hacen más apto, más hábil, más competente para algo?

¿La preparación académica es una garantía de generar valor?

Las generalizaciones no suelen ser acertadas, existen universidades buenas y malas, profesores buenos y malos, profesionales capaces e incapaces, siempre habrá de todo en una sociedad, pero ¿será entonces la preparación académica una garantía de desempeño laboral?

Mi respuesta es un rotundo NO.

La preparación académica es una parte y es un reflejo del resultado de una persona ante un reto en una circunstancia en una época de su vida. Te deja ver algo de la persona pero no lo es todo. Además de lo académico habrá que revisar otras dimensiones de la persona como su participación en equipos deportivos y asociaciones, en actividades sociales y asistenciales, sus intereses políticos, sus aficiones y pasatiempos, su historia familiar, su forma de relacionarse, de comunicarse, de comportarse ante la presión, ante la incertidumbre, ante otras circunstancias incómodas.

Los títulos dan una idea del potencial que alguna persona puede tener, si es posible lograrlos es algo muy bueno, que si se han aprovechado bien, algún valor han aportado, pero lejos de ser un buen criterio para definir si una persona agregará valor o no a una organización. Son esos “adicionales” que vienen en el curriculum lo que permite ver algo más: si piensan en grande o son mediocres, si estarán dispuestos a jugarse la vida por algo, si ven algo más que lo evidente, si tendrán capacidad de análisis y juicio crítico, si saben trabajar en equipo o no, si serán tolerantes a la frustración o no, si saben comunicarse bien, si saben vender sus ideas, temas para mi más relevantes que haber obtenido un promedio de 8, de 9 o de 10.

Prefiero jóvenes con calificaciones medianas con una gran iniciativa, con ganas de cuestionar y aportar al mundo que les toca vivir que nerds bien portados, con excelentes calificaciones que se han preparado más para obedecer que para pensar.

Esta fue la recomendación a mi hijo que pronto estará ante la disyuntiva de elegir carrera: Elige lo que se te de la gana, solo intenta hacerlo con intensidad, cuestiona todo lo que te digan, aprovecha el tiempo lo más que puedas, intenta ser tu mismo e intenta ser feliz con lo que hagas para que valga la pena el camino.


¿Tú que opinas?

Jorge Peralta
@japeraltag

www.innovaciondisruptiva.mx
@innovadisrup