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domingo, 11 de agosto de 2019

Deseabilidad Factibilidad Viabilidad ¿Cómo priorizarlas correctamente?

El ideal siempre sería desarrollar ideas de negocio deseables (nadie en su sano juicio quiere engañar a sus clientes); factibles (nadie quiere meterse a temas imposibles de realizar) y por supuesto todos quisieran obtener algún beneficio (en ocasiones económico, de impacto social) pero siempre se busca un modelo que sustentable desde la perspectiva de la demanda, de la oferta y de lo económico.

Este equilibrio que pareciera lógico no siempre es fácil analizarlo en todas las etapas de la idea. Como suele suceder, el desarrollo de la idea requiere un análisis diferente que cuando ya se encuentra en fase de operación, y también cambia cuando se encuentra en una etapa de operación temprana en comparación cuando se busca el escalamiento.

El poner al cliente en el centro significa que la deseabilidad siempre esta presente pero no podemos perder de vista las otras dos que siempre deben estar presentes también, pero de forma diferente, priorizándolas intermitentemente según sea el caso. Tal vez lo más difícil sea clarificar en qué proceso y en qué etapa darle prioridad a cada una, para lo cual el uso de métricas se convierte en lo más relevante.

Equilibrio Deseabilidad-Factibilidad-Viabilidad

Criterios como número de visitantes (tanto en los sitios físicos como en los digitales), permiten ver el comportamiento de a la labor de marketing. Si se puede profundizar entre clientes y nuevos y clientes recurrentes podría dar luces sobre el impacto puntual de las campañas. Estás métricas si bien están relacionadas con la facturación, es importante diferenciarlas porque se puede dar el caso que los clientes tengan intención de compra, pero no moneticen, o que bien moneticen menos, lo cual podría observarse en el ticket promedio.

Estas métricas de deseabilidad son a posteriori, es decir, miden el resultado de las acciones; sin embargo, no son las únicas, las organizaciones frecuentemente están renovando su oferta por lo que será necesario estar analizando otras métricas de deseabilidad para los para los nuevo productos o servicios que se quieran incorporar. 

Es en este punto en el que existen diferentes formas de evaluar la operación y el proceso de descubrimiento de nuevas oportunidades, cuando la mayor parte de las organizaciones se confunde y mezcla indebidamente métricas que deberían tener objetivos diferentes. Esa diferenciación muchas veces puede lograrse haciendo responsable de ellas a equipos diferentes, pero no siempre es posible debido a que las organizaciones también tienen restricciones presupuestales limitadas por su viabilidad.

Si habláramos de operación, sin duda las métricas de deseabilidad tienen prioridad porque es lo que sostiene el modelo de negocio actual, pero si se habla de descubrimiento las métricas referentes a la búsqueda de nuevas oportunidades tendrían prioridad. En el fondo ambas tienen prioridad sólo que con focos diferentes. En la viabilidad pasa lo mismo, ambos focos tienen su relevancia, la operación y el descubrimiento.

Visto de esta forma, ya no existe otro camino para una organización moderna que revise periódicamente su oferta para mantenerla vigente con sus clientes que pueda prescindir de una visión ambidiestra: foco simultáneo en la explotación y el descubrimiento cambiando las prioridades periódicamente o estableciendo equipos diferenciados que pueda potencializar su estrategia.

No hemos hablado de factibilidad. Aquí se habla de un tema más técnico dónde las realidades son completamente distintas y la separación es más radical, porque en muchos casos el análisis de factibilidad de las nuevas oportunidades no conviene mezclarlo con la operación actual. En ocasiones probar productos físicos o digitales no tienen nada que ver con la operación actual hasta que ya se ha validado previamente, es más, lo recomendable es que estén lo menos involucrados posibles hasta el momento en el que ya se han hecho diferentes análisis y la factibilidad (al menos en teoría es posible y hasta conveniente).

Un CEO requiere métricas y una visión ambidiestra que le permita priorizar correctamente dónde están las prioridades y cuáles serían las métricas más adecuadas para su análisis y adicionalmente codificar correctamente que operación y descubrimiento son dos realidades de química diferente.

Jorge Peralta
@japeraltag

www.idearialab.com
@idearialab

domingo, 14 de abril de 2019

Métricas para asegurar el avance de proyectos

Los emprendedores solemos enamorarnos de nuestras ideas y no ver la realidad tal y como es. Como cualquier estado de enamoramiento nos volvemos demasiado optimistas respecto a los avances de nuestros proyectos y perdemos objetividad. Por esta razón es conveniente tener un esquema sencillo de usar, que nos facilite ciertos criterios de avance que nos ayuden a despersonalizar un poco el tema y darle objetividad.

Los proyectos podrían definirse en 5etapas:

1.    Identificar los retos por resolver directamente desde los usuarios y valorar su relevancia. Nada más triste que dedicarle tiempo a resolver retos irrelevantes o inexistentes.
2.    Diseñar una propuesta que resuelva los retos planteados (factibilidad)
3.    Diseñar una propuesta que cumpla con los deseos de los usuarios, aún aquellos que no son capaces de expresar con claridad (deseabilidad)
4.    Contar con un modelo de negocio que permita beneficios (viabilidad)
5.    Desarrollar un modelo que permita el crecimiento.

Para el punto 1) convendrá realizar una investigación de usuarios seria que permita validar que los temas son relevantes. Para esta etapa exploratoria, las entrevistas pueden ser de mucha ayuda porque apenas se esta comprendiendo el problema para decidir si vale la pena avanzar o no.

Existe un modelo de méticas (AARRR Métrics) creado por Dave McClure que sirve principalmente para analizar las etapas de desarrollo de startups tecnológicas pero que bien podría servir para proyectos de diferente naturaleza porque parte de un principio lógico extrapolable.

Superado el punto 1), requerirá profundizar para diseñar una solución adecuada a las necesidades y deseos de los usuarios; no basta con resolver la funcionalidad (2) sino también la deseabilidad (3). Para validar estos dos puntos convendrá ponerse indicadores para validar el deseo real para resolver el reto con nuestra propuesta; la respuesta que debemos buscar es simple de plantear, pero compleja de validar: ¿Las personas quieren nuestra solución si o no?
Activación, que las personas quieran nuestra solución
Retención, ¡Que después de una primera prueba sigan queriendo!! Nada mejor que esta para validar que no fue sólo una forma de “quedar bien” con sesgo de cortesía, sino que de verdad quieren.
La prueba de fuego es pasar el punto 3) al 4), no se trata sólo de que quieran sino de que paguen, si hay una Monetizacióny siguen contentos es que se valida por un lado el modelo comercial, porque ya se realizaron ventas reales y comprobamos la factibilidad operativa, se puede entregar la promesa, no es sólo un buen deseo.

Superar una primera prueba validación real es algo evidentemente extraordinario, pero no es tiempo de cantar victoria, existen muchos ejemplos de propuestas estupendas en las que no se logra un modelo con posibilidades de crecimiento, sino es así será algo que no genere una rentabilidad adecuada, a no ser, de que hablemos de temas como el arte, donde cada piza es única y no hay replicación.

Si se logra un esquema para adquirir clientes de forma constante y que ellos mismos ofrezcan referencias, estaremos ante un modelo que tiene posibilidades de crecer trayendo como consecuencia posibilidades de mayores ingresos.

Medir lo adecuado en cada etapa, permitirá ir poniendo pies firmes en una, no dejarse llevar por la emoción y validar directamente de los usuarios, así estar con mayor seguridad de que el proyecto no me gusta sólo a mi, sino que tiene posibilidades reales.

Jorge Peralta
@japeraltag


@idearialab