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lunes, 1 de enero de 2018

Sólo 3 propósitos para 2018

Solamente 3 propósitos al iniciar este nuevo año porque cuando me he puesto más he terminado por no cumplirlos.

Las personas somos cíclicas y nos gusta hacer recuentos periódicos, al cierre del mes, al cierre del trimestre, al cierre del año y ahora, más que sólo hacer recuento del 2017, conviene descubrir que estamos frente a una hoja en blanco, que podemos comenzar con buena letra, no esperemos que no tenga errores y borrones, pero la ilusión de comenzar un libro nuevo no debemos desaprovecharla.

¿Recuerdas en nuestros tiempos de colegio la ilusión que nos hacía comenzar un cuaderno nuevo? Los lápices tenían punta, los colores estaban completos, la goma de borrar estaba reluciente, todo estaba en orden y poco a poco íbamos tomando ritmo y perdiendo el control de todo, principalmente porque entrábamos en un acostumbramiento y dejábamos de poner interés en las cosas.

Algo así nos puede pasar ahora, meternos en las rutinas, perder la ilusión, comenzar a ver los problemas como inalcanzables, dejar que los problemas nos desborden, posponer decisiones importantes, dejar de tomar riesgos que sabemos tendríamos que tomar, y un largo etcétera de lo que vamos perdiendo a lo largo del año. 

Este año he pensado en tres principios más que sólo propósitos que me sirvan de guía a lo largo del año, no se todavía si permanecerán sin cambio al paso de los meses, pero hoy pienso que son los suficientemente flexibles para que sean un marco de referencia y no una camisa de fuerza, que sean un guía para no perder el camino.

Estos principios son los siguientes:
  1. Pensar en grande. Ponerme metas que tengan contenido un reto, lo peor que nos puede pasar para este año que comienza es ponernos metas mediocres y cumplirlas. La persona, se va formando con los retos que nos vamos poniendo enfrente, y prosperan más cuando hay desafíos en su camino. Si tus metas no te llevan más allá comenzarás a perder la pasión y entrarás en zona de confort a cuidar lo ganado comenzando un proceso que termina en la obsolescencia. 
  2. Priorizar correctamente. Entre tanta actividad, priorizar correctamente es un arte, decidir que conviene hacer en cada momento es un asunto de alto riesgo porque las personas solemos buscar, de forma ordinaria, el camino más cómodo, el que nos implica menos esfuerzo y eso no siempre nos lleva a la meta elegida. Reflexiona en cada momento: ¿Esta actividad me lleva a dónde quiero? ¿Está orientada hacia el cumplimiento de mis metas? ¿Es lo que debo hacer hoy y ahora? ¿Me estoy dejando llevar por la comodidad? ¿Estoy auto-engañándome al confundir lo que está bien con lo que me conviene? ¿Estoy equilibrando correctamente mi vida personal con la actividad profesional, aunque me apasione? Entre todas nuestras actividades debemos destinar algún espacio para seguir aprendiendo, para mantenernos actualizados, para que nuestra mente este funcionando y nos mantengamos actualizados en nuestros campos de acción.
  3. Controlar bien el miedo a equivocarme. En más de una ocasión hemos dejado de intentar algo por miedo, por temor al fracaso, por temor al qué dirán, por cuidar la reputación. Sin hacer locuras, porque no hemos perdido el juicio, pero aprender a correr ciertos riesgos, pensar en grande e intentar priorizar correctamente no están exentos de errores y de fracasos que debemos aceptar con la mayor velocidad y comenzar de nuevo. Ninguna historia de éxito tiene una hoja inmaculada de éxitos continuos; los fracasos bien llevados y superados nos hacen mantener los pies en la tierra para darnos cuenta de que la perfección sólo es Divina y que los simples mortales estamos en la lucha diaria para ser mejores y para dejar este mundo mejor de como lo hemos recibido ¡Recuerda que pa'trás, ni pa' tomar vuelo!

El futuro no lo sabemos, pero estoy convencido de que no debo aferrarme a nada más de tres minutos; si estos tres principios no me sirven para avanzar los cambiaremos por otros mejores, porque en esta vida lo verdaderamente importante esta en ser fiel a uno mismo para poder ver a todos de frente y estar siempre disponible para hacerle la vida más amable a los demás.

Espero contar con tu ayuda en este año que comienza el día de hoy, y que Dios nos llene con sus bendiciones para llegar todos juntos al día 365.

¡Feliz 2018!!

Jorge Peralta
@japeraltag


@idearialab

domingo, 5 de noviembre de 2017

Metas 10X, porque las metas mediocres no inspiran a nadie.

Desde hace algunas semanas he recibido algunas solicitudes de algunos clientes para guiar su planeación para el 2018. La forma tradicional de trabajar la planeación estratégica va de la mano de Porter, que desde hace 30 años plasmó en la mente de muchas personas que un buen punto de partida para diagnosticar cualquier organización es un análisis de fuerzas y debilidades.

Suelo insistir que el análisis FODA puede ser útil ya que te has planteado antes algunos conceptos clave como el propósito (razón de ser de la organización desde la perspectiva del cliente, así como plasmar el destino estratégico (una visión reformada que trata de aterrizarla para no dejarla en un buen deseo poniendo metas en cantidad, tiempo y posicionamiento). La razón de que no se comience con el FODA es la de no partir de dónde estamos hoy sino partir de donde queremos estar mañana. Esos conceptos los podrás ver con mayor profundidad en el post Ideas revolucionarias que se publicó en este mismo espacio hace un par de semanas.

Partir de donde estoy me deja con los mismos paradigmas de mi operación puestos, me lleva a pensar en metas que traen la misma inercia de mis resultados y por lo tanto nos ponen metas poco ambiciosas. 

No cabe duda que las metas mediocres no inspiran a nadie y colaboradores necesitan lugares donde puedan crecer, de otra forma los talentosos se irán y se quedarán los más medianos, provocando organizaciones de personas medianas y no de talentos que la lleven lejos. Peor aún, no habrá equipo inspirado con el futuro sino tienen un líder inspirado, capaz de plantearse un futuro retador y ambicioso.

Suele ser un tema de análisis la economía local, el crecimiento de la región, el crecimiento del sector o de los sectores relacionados pero eso nos pone en el mismo escenario que todos. Esta información es de mucha utilidad pero no debe tomarse como regla, ni como un techo, a final de cuentas hoy el mercado es el mundo y estaríamos en posibilidades de ponernos metas más grandes, más ambiciosas.

Por esta razón, he comenzado con algunos a pensar en metas de otra dimensión; metas 10X como punto de partida; la primera reacción es de sorpresa, de no tomar en serio el comentario pero al plantear ejemplos de otras empresas que han roto el techo de sus crecimientos lineales generando una disrupción, se dan cuenta de que es principalmente un tema de visión.

Cuando una organización entiende en que escenario participa, su tamaño relativo, su participación de mercado, sus ventajas competitivas y las capacidades de su equipo, se da cuenta que justo son los factores internos lo que no le permite pensar más allá, lo que los deja anclados a una realidad que es justo la que quieren transformar.

Tampoco es una receta de inteligencia emocional o de auto-ayuda, algo así como “decretar el 10”. No es un tema que lleva a replantearse seriamente cuál es el propósito de la organización, su razón de ser y darse cuenta que nos hemos centrado en la ejecución y no en el descubrimiento de oportunidades. Pensar en 10X nos debe cuestionar si es con mis clientes actuales con quien lo voy a lograr, si mi región de influencia aguanta un crecimiento de 10X o tendré que buscar clientes en otras regiones; si es con mi oferta actual con la que lograré ese crecimiento, si es con mi equipo actual con quien lograré esta meta, si es con mis proveedores actuales con lo que lograré lo que quiero.

Tal vez me de cuenta que necesito una transformación radical y que no podré aspirar a una meta de ese calibre si no re-pienso todo; sino estoy dispuesto a comenzar con una base cero y estoy dispuesto a cambiar lo que deba de cambiar y tal vez abandonar cosas que me duela abandonar.

Después de plantar el rumbo los siguientes pasos podrán ser los siguientes, descritos de una forma sencilla, sólo para provocar tu reflexión:
  1. Digitalización. ¿Hay procesos que me permitirían un crecimiento acelerado si multiplico las capacidades al atenderlo digitalmente, ya sea todo o al menos una parte del proceso? ¿Esta digitalización impulsa la eficiencia operativa o lo transforma radicalmente? ¿ La digitalización mejora la experiencia del cliente? No entres en temas de digitalización hasta no estar seguro que es la medicina que necesitas.
  2. Alinear a la organización. La resistencia al cambio de todos los involucrados es un hueso duro de roer y te darás cuenta que proponer metas grandes moverá a toda la organización de la zona de confort y eso no tiene buena prensa. Se te acercarán muchos “prudentes” para dejarte ver que no es conveniente un cambio tan radical. Los resultados pueden no ser mejores cuando comiences con el proceso pero debes ser paciente.
  3. Construir ventajas competitivas que generen disrupción y que sean verdaderamente atractivas para los clientes y las que no sean atractivas para ellos un NO rotundo, por más buenas que te parezcan a ti. Mientras más diferenciales sean se crearán más barreras de entrada a los competidores pero cuida que lo principal sean las barreras de salida del cliente; mientras más enamorados estén de lo que reciben no se marcharán.
  4. Desmaterialización. Entre más digital se vuelva la interacción te permitirá crecer más rápido porque no tendrás las limitaciones de espacio y tus costos operativos serán bajos en relación con la posibilidad de ingreso.

Pensar en estos 4 puntos te ayudará a plantearte metas verdaderamente grandes, pensar en 10X tal vez te lleve a una realidad de 2X lo cual ya será estupendo. Pensar en crecimientos poco más que la inflación, no inspira a nadie.

Recuerdo con cariño lo que me decía mi querido Profesor Carlos Llano: "Prefiero que te pongas metas grandes y te quedes corto, que te pongas metas mediocres y las cumplas todas".

Jorge Peralta
@japeraltag


@idearialab