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domingo, 1 de abril de 2018

Los Tipos de Innovación desde la praxis


Este fin de semana estuve revisando el Manual de Oslo después de que es punto de referencia de varios artículos de mi interés. Me encontré además con muy buenos resúmenes del tema de innovación en el Manual, en concreto uno de la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación de la UNED, una universidad española

El Manual de Oslo es una buena referencia para organismos públicos y privados cuando de innovación se trata, y ahí encontré una clasificación de 4 categorías para la innovación:
  1. Innovación de Producto o Servicio
  2. Innovación de Proceso
  3. Innovación de Marketing
  4. Innovación en organización

Después de leerlo con más detalle continué intranquilo con esa clasificación y traté de buscar más clasificaciones y encontré una que me pareció muy interesante en el libro TEN TYPES OF INNOVATION de Doblin https://www.doblin.com/ten-types

Adicional a éstos me encontré con un buen número de clasificaciones, como por ejemplo si es tecnológica o No tecnológica, por su grado de radicalidad o por su capacidad de transformación si es increméntalos o Disruptiva, sin embargo, después de echarle un buen ojo, seguí con la inquietud de que esas clasificaciones no se adecuaban al trabajo que realizamos en Idearia Lab, y por esa razón me di a la tarea de elaborar una breve clasificación que tomara en cuenta el “foco” de la innovación y el “propósito específico”. El resultado son 15 tipos de innovación práctica, es decir “cosas por hacer”.

Cuando me refiero al “FOCO” me refiero al punto específico en el que vamos intentar innovar, y en cuando a “PROPOSITO ESPECÍFICO” me refiero al grado de radicalidad en el que buscaremos la innovación distinguiendo 3 grados: mejora/crecimiento/transformación

Con estas dos categorías preparé una matriz que en cada cruce intento proponer un caso específico de innovación. Es una primera versión, pero suficiente para compartir algo de nuestra actividad y recibir retroalimentación de tu parte.

Te lo comparto para conocer tu opinión y trabajar más a fondo con el detalle de cada tipo pero ya que este enriquecido con tus comentarios

Jorge Peralta
@japeraltag


@idearialab

domingo, 11 de junio de 2017

Entrenados para ejecutar, no para descubrir

En la mayor parte de las empresas es más común trabajar con innovaciones incrementales que con innovaciones disruptivas, lo cual suena lógico; todos preferimos mejorar algo que ya existe porque es más complicado generar una innovación radical que requiere descubrir nuevas oportunidades y eso requiere de otras competencias.

Hace unas semanas tuve una publicación muy polémica en mis redes donde afirmaba que una de las conclusiones de mi tesis doctoral:

Las universidades no están diseñadas para desarrollar empresarios sino personas que gestionen de forma eficiente procesos en empresas existentes.

Sigo pensando lo mismo, pero ahora la reflexión va dirigida a que no es algo propio de una organización en particular sino que es una condición humana, no nos gusta la incertidumbre, nos gusta lo conocido y por eso es común enfocarse en la innovación incremental.

Ya lo decía Clayton Christensen en su libro el ADN del innovador: “ El 70% de los directivos de la empresas están concentrados en la ejecución de los modelos de negocio existentes y no en el descubrimiento de nuevas oportunidades”.

La innovación incremental es aquella que trabaja sobre problemas conocidos del cliente y enfocados en una tecnología o conocimiento maduro que busca mejorar las características de un producto o servicio. Esta innovación es indispensable para mantenerse vigentes con los clientes y que como consecuencia contribuye a mantener la posición en el mercado de las empresas.

La innovación incremental es necesaria pero tiene una limitación, esta orientada a mejorar un producto o servicio, a mejorar la ejecución y no a pensar en algo diferente, en una mejor solución. Todo parece maravilloso en este camino hasta que llega alguno con una innovación más radical que los casa del mercado.

La innovación disruptiva requiere de un proceso mental distinto, de enfocarse en descubrir nuevas necesidades de las personas, entender su comportamiento, entender que le molesta, que le gusta, que le frustra, que le interesa, que quisiera encontrar y no lo encuentra por lo que acaba comprando lo que no quiere porque tiene otra opción.

Ese descubrimiento es lo que requiere de unas competencias distintas en la organización y que requiere de un proceso diferente a la ejecución. Se requiere de un proceso de observación distinta, de mayor profundidad que no tiene mucho que ver con la ejecución sino que requiere un mindset diferente.

Cuando en la mayor parte de las organizaciones se privilegia le eficiencia queda poco tiempo para pensar, las personas prefieren ocuparse en actividades rutinarias que les impliquen poco reto intelectual, es mejor repetir funciones que nos permitan entrar en rutinas.

Se requiere tiempo específico para pensar, y herramientas específicas para entender el comportamiento de los usuarios que ofrezcan nuevas ideas para descubrir oportunidades de negocio no exploradas, solo así las organizaciones podrán avanzar.

En las universidades es necesario que los nuevos talentos conozcan como ejecutar las herramientas y procesos clave que son conocidos como las mejores prácticas, pero es neceario dejar ese espacio para dotar de herramientas que los entrenen para pensar, para ir más allá que solo centrarse en la ejecución.

La innovación incremental es importante, pero no es suficiente.

Jorge Peralta
@japeraltag


@idearialab

sábado, 14 de enero de 2017

La mejora continua tiene su límite

Hace unos meses dialogaba con la directora de una escuela de negocios respecto a organizar un taller de innovación en el que invitaríamos 10 empresas de dos participantes cada una donde los llevaríamos a una reflexión sobre la necesidad de innovar y de desarrollar nuevas líneas de negocio.

Le atraía terriblemente el dejar por una jornada la rigidez del método del caso para provocar una reflexión interna de cada uno de los equipos de trabajo participantes sobre sus propia empresa y no aprender en “cabeza ajena” entendiendo la problemática y posibles soluciones de una empresa en la que no sabíamos si se sentirían identificados.

Sin embargo, también le preocupaba lo que ella le llamaba “ el punto de partida” ¿Cómo le haríamos para analizar los datos de cada empresa para organizar la sesión? ¿Cuál sería el análisis previo que haríamos de la realidad de cada empresa? No entendía que para Design Thinking no es relevante en análisis profundo de datos sino entender las razones del cliente para su consumo y diseñar una oferta en función de ello, luego entonces comparar que tanto estamos alejados hoy de ese futuro que queremos.

¡Si nos aferramos al punto de partida, no vamos a llegar muy lejos!

Datos, datos, pareciera que siempre queremos datos que nos permitan entender la realidad a la luz de los resultados pasados. Si bien son una guía muy clara de lo que ha pasado, su análisis nos permitirá entender el pasado y el comportamiento del cliente bajo cierta estrategia y cierto entorno pero no nos limita respecto a lo que queremos suceda en el futuro.

Anclarnos en el pasado no nos llevará demasiado lejos y nos apega a ciertos paradigmas respecto a lo que se puede y no se puede, a lo que se debe o no se debe, a lo que siempre ha funcionado de esa forma y nos resistimos a romper con el status quo.

Nunca he visto un análisis de datos que por si mismo detone la innovación, más bien esa resulta de hacernos la pregunta:

¿Cómo podríamos?

Si cada vez que nos enfrentamos a un problema o que vemos una gran oportunidad o que nos damos cuenta que el cliente quiere una cosa distinta a la que hoy le damos pero nos da miedo cambiar deberíamos hacernos esa pregunta: ¿Cómo podríamos…….? Pero antes necesitamos completar la frase, no se trata de un Cómo podríamos que busque satisfacer mi curiosidad o mis intenciones, sino como podríamos resolver una problemática o aprovechar una oportunidad.
No me gustan mucho las clasificaciones de las organizaciones porque siempre son reduccionistas y la cabeza da cada director de empresa es un mar sin orillas, sin embargo me atrevería a hacer una pequeña clasificación muy sencilla:

Existen organizaciones centradas hacia dentro de ellas mismas y hacia su pasado; en cambio existen otras que están con su mirada en el futuro y mirando hacia fuera de ellas mismas buscando como reinventarse. Un equilibrio siempre será adecuado, tomar lo mejor de si mismo pero estar abiertos a cambiar cada vez que sea oportuno. No aferrarse a las formas porque comenzaremos la ruta hacia la obsolescencia.

Existe una confusión profunda entre innovación y mejora continua, para muchos ya hacen con mejorar cada día y meterse en el cumplimiento estricto de su plan de calidad que les señala desviaciones en las que tienen que trabajar. Eso es mucho pero también es poco, el camino de la mejora continua no te llevará a un ligar distinto cuando a veces es lo requerido.

Afinar un vocho lo podrá hacer el mejor vocho no convertirlo en un ferrari

Más que analizar datos, debemos comenzar por escuchar, por entender a los clientes, por entender a los colaboradores, por entender a los accionistas, por entender a todas las partes y descubrir algo que quieran con todas sus fuerzas y estén dispuestos a pagar por ello, si lo logramos estaremos dando un paso importante para construir una propuesta de valor poderosa.

Los datos son útiles siempre y cuando nos permitan entender la situación actual pero no determinan el futuro no definen hacia dónde queremos llegar. Debemos estar dispuestos a pensar lo impensable, no siempre arreglar lo que no funciona nos lleva a donde queremos. La disrupción no es cómoda, más bien es molesta para casi todos, pero tiene valor en quien la toma en cuenta para avanzar. Pensar es gratis, no lo dejes de hacer.

Jorge Peralta
@japeraltag


@idearialab