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sábado, 21 de enero de 2017

Innovadores: un "peligro" para la organización

Hace unos días intercambie mensajes con un buen amigo sobre la diversidad de pensamiento y su impacto en las organizaciones. El compartía un artículo en el que se comentaba de que la diversidad de pensamiento aporta un ingrediente básico para que las organizaciones se conviertan en creativas y flexibles.

Ante una pregunta expresa mía de porque entonces no era siempre bien vista la diversidad de pensamiento, el buen Jorge Llaguno me respondía de una forma brillante que me dejo pensando en los siguientes días:

“Se opone a la visión centralista (y materialista) que heredamos de Taylor y la Primera Revolución Industrial (quizá incluso desde los caudillos que describe Weber): pensar distinto del grupo se ve como amenaza a la unidad y quizá hasta traición. Por eso Christensen explica la dificultad que tienen los grandes corporativos para innovar...”

Tiene mucha razón, los innovadores se ven como tipos peligrosos porque ponen en riesgo la unidad e incluso pueden ser vistos como traidores para la causa común del grupo. Sin embargo también es evidente que esa actitud defensiva va alejando a las organizaciones de la realidad que vive la sociedad a la que pretenden servir.

Centrarse en el producto y no en cliente, centrarse en la cobranza y no en las ventas, centrarse en el control y no en las personas, centrarse en el resultado y no en el objetivo es una tendencia que sucede cuando perdemos el rumbo y dejamos de tener presente la razón de ser de cualquier persona u organización.

Centrarse en los medios y no en los fines convierte a quienes tienen el deber de dirigir en simples capataces cuidadores de que todo marche de acuerdo a lo establecido cancelando la posibilidad de pensar y en última instancia de disentir. Esta situación trae graves consecuencias tanto a quien tiene el encargo de dirigir como para la organización misma ya que se cuida el hoy pero se pierde el futuro, provocando un inmovilismo que en el entorno actual se vuelve un verdadero cáncer.

A toda organización le conviene tener algunos locos que piensan distinto, que ponen en jaque al status quo, que se atreven a proponer, a disentir, en pocas palabras que se dan el permiso de pensar y de aportar. Esos “locos” podrán encontrar terreno fértil cuando los liderazgos entienden que el talento debe gestionarse de una forma distinta; que no ponen en riesgo la unidad si aprenden a escuchar y están abiertos a que la visión se amplíe y se ajuste para mantenerse vigentes y mantenerse en el liderazgo de cualquier actividad.

Pensar es gratis, conviene hacerlo más seguido o al menos no impedir a quien lo quiere ejercitar aún cuando se vea un panorama distinto al que ven los demás.

Jorge Peralta
@japeraltag
www.idearialab.com
@idearialab

sábado, 14 de enero de 2017

La mejora continua tiene su límite

Hace unos meses dialogaba con la directora de una escuela de negocios respecto a organizar un taller de innovación en el que invitaríamos 10 empresas de dos participantes cada una donde los llevaríamos a una reflexión sobre la necesidad de innovar y de desarrollar nuevas líneas de negocio.

Le atraía terriblemente el dejar por una jornada la rigidez del método del caso para provocar una reflexión interna de cada uno de los equipos de trabajo participantes sobre sus propia empresa y no aprender en “cabeza ajena” entendiendo la problemática y posibles soluciones de una empresa en la que no sabíamos si se sentirían identificados.

Sin embargo, también le preocupaba lo que ella le llamaba “ el punto de partida” ¿Cómo le haríamos para analizar los datos de cada empresa para organizar la sesión? ¿Cuál sería el análisis previo que haríamos de la realidad de cada empresa? No entendía que para Design Thinking no es relevante en análisis profundo de datos sino entender las razones del cliente para su consumo y diseñar una oferta en función de ello, luego entonces comparar que tanto estamos alejados hoy de ese futuro que queremos.

¡Si nos aferramos al punto de partida, no vamos a llegar muy lejos!

Datos, datos, pareciera que siempre queremos datos que nos permitan entender la realidad a la luz de los resultados pasados. Si bien son una guía muy clara de lo que ha pasado, su análisis nos permitirá entender el pasado y el comportamiento del cliente bajo cierta estrategia y cierto entorno pero no nos limita respecto a lo que queremos suceda en el futuro.

Anclarnos en el pasado no nos llevará demasiado lejos y nos apega a ciertos paradigmas respecto a lo que se puede y no se puede, a lo que se debe o no se debe, a lo que siempre ha funcionado de esa forma y nos resistimos a romper con el status quo.

Nunca he visto un análisis de datos que por si mismo detone la innovación, más bien esa resulta de hacernos la pregunta:

¿Cómo podríamos?

Si cada vez que nos enfrentamos a un problema o que vemos una gran oportunidad o que nos damos cuenta que el cliente quiere una cosa distinta a la que hoy le damos pero nos da miedo cambiar deberíamos hacernos esa pregunta: ¿Cómo podríamos…….? Pero antes necesitamos completar la frase, no se trata de un Cómo podríamos que busque satisfacer mi curiosidad o mis intenciones, sino como podríamos resolver una problemática o aprovechar una oportunidad.
No me gustan mucho las clasificaciones de las organizaciones porque siempre son reduccionistas y la cabeza da cada director de empresa es un mar sin orillas, sin embargo me atrevería a hacer una pequeña clasificación muy sencilla:

Existen organizaciones centradas hacia dentro de ellas mismas y hacia su pasado; en cambio existen otras que están con su mirada en el futuro y mirando hacia fuera de ellas mismas buscando como reinventarse. Un equilibrio siempre será adecuado, tomar lo mejor de si mismo pero estar abiertos a cambiar cada vez que sea oportuno. No aferrarse a las formas porque comenzaremos la ruta hacia la obsolescencia.

Existe una confusión profunda entre innovación y mejora continua, para muchos ya hacen con mejorar cada día y meterse en el cumplimiento estricto de su plan de calidad que les señala desviaciones en las que tienen que trabajar. Eso es mucho pero también es poco, el camino de la mejora continua no te llevará a un ligar distinto cuando a veces es lo requerido.

Afinar un vocho lo podrá hacer el mejor vocho no convertirlo en un ferrari

Más que analizar datos, debemos comenzar por escuchar, por entender a los clientes, por entender a los colaboradores, por entender a los accionistas, por entender a todas las partes y descubrir algo que quieran con todas sus fuerzas y estén dispuestos a pagar por ello, si lo logramos estaremos dando un paso importante para construir una propuesta de valor poderosa.

Los datos son útiles siempre y cuando nos permitan entender la situación actual pero no determinan el futuro no definen hacia dónde queremos llegar. Debemos estar dispuestos a pensar lo impensable, no siempre arreglar lo que no funciona nos lleva a donde queremos. La disrupción no es cómoda, más bien es molesta para casi todos, pero tiene valor en quien la toma en cuenta para avanzar. Pensar es gratis, no lo dejes de hacer.

Jorge Peralta
@japeraltag


@idearialab