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domingo, 11 de noviembre de 2018

La fórmula secreta de la estrategia esta en las personas

Las ideas pueden ser inspiradoras o no, pero su impacto real al ejecutar se mide al ejecutar y eso lo logran las personas.

Ya tengo algunos años desarrollando procesos de planeación estratégica con organizaciones de diferente tamaño y sector. En este andar me encontrado de todo, desde algunos planes que son un perfecto adorno para la oficina del director y también aquellos que cambian el rumbo de una organización para catapultarla a dónde una gran visión los ha llevado. En todos los casos, en todos, depende del impacto que logran las personas que las dirigen.

Cuando digo personas, lo pongo en plural porque en una organización no se construye sobre versos sueltos, se construye sobre equipos cohesionados (o al menos que colaboran) porque son los que logran ejecutar con eficacia una estrategia. Aún cuando el trabajo se divida y se formen estructuras funcionales, la mayor parte de los procesos que agregan valor son transversales, pasan a través de las áreas. Lo mismo pasa con los clientes, su satisfacción depende de la interacción eficaz entre las áreas para cumplir la promesa.

Así como las áreas funcionales permiten una sana división del trabajo buscando hacer más eficientes los recursos, la estrategia no se puede dividir por áreas funcionales al momento de su concepción; se trata de un tema transversal donde todos deberían participar en el diseño de sus objetivos.

Las planeaciones estratégicas son una mirada al futuro para proponerse metas ambiciosas y un regreso al presente para diseñar acciones concretas para que el futuro se convierta en realidad. La planeación no es una camisa de fuerza que se presupuesta sino un planteamiento que requiere de la flexibilidad suficiente para “reconfigurar la ruta” cuando sea necesario.

Las planeaciones estratégicas contienen de forma básica tres fases:
  • La Fase de Formulación de metas y proyectos
  • La Fase de definición de la implementación
  • La Fase de establecimiento de responsables y controles.

Es común que el primer planteamiento sea mantener un crecimiento inercial, avanzar en la misma ruta que nos ha dado resultado, sin embargo, esta manera de estructural el futuro no siempre es la mas adecuada para aprovechar las oportunidades. Es necesario ir más allá de los crecimiento inerciales pero esto genera mayor incertidumbre, lo que provoca que no siempre sea algo atractivo para muchos directivos.

El futuro tiene una naturaleza incierta y cuesta trabajo desafiarlo, preferimos ponernos metas cortas que nos aseguren su cumplimiento porque no nos gusta fallar, muchas veces preferimos la mediocridad de las metas cortas porque son seguras. Actualmente se requieren competencias de adaptación, pensamiento lateral y flexibilidad notablemente más desarrolladas que en tiempos pasados, de otra forma no será posible manejarse en ambientes inciertos.

Hace algunos años, el entorno no se movía con tanta velocidad y el reto estaba en desarrollar internamente las capacidades de moverse, por esa razón, los ejercicios de ideación eran más inerciales. Hoy en día, la velocidad del entorno lleva un ritmo de vértigo y las organizaciones deben diseñarse para elegir el camino y salir más allá de los límites de su comportamiento inercial.

Si la formulación de metas requiere entonces de salirse de lo inercial, la implementación requiere de personas talentosas que sepan correr ciertos riesgos y que distingan que el futuro no es una extensión del pasado sino que se requieren ajustes de diferentes naturalezas, pero casi siempre pasan por la forma en la que estamos organizados y es ahí donde es necesario salir de las zonas de confort.

La ejecución es la clave y en la ejecución están las personas. Las ideas pueden ser talentosas o mediocres pero la única forma de hacerlas funcionar es con personas talentosas y eso no siempre abunda en la organización. Adicionalmente esas personas talentosas no siempre son fáciles de gobernar o más de inspirar para el logro de los objetivos planteados. Esos talentos no siempre funcionan bien bajo las burocracias que las más de las veces no quieren moverse con facilidad y prefieren hacer lo de siempre, lo que les ha funcionado bien porque entre menos cambios haya el cerebro esta más contento.

Tal vez lo más difícil en una planeación es gestionar al talento para alcanzar las metas trazadas. Un plan estupendo mal ejecutado nos puede llevar al precipicio; un plan regular ejecutado magistralmente y pivoteado lo suficiente podrá lograr resultados notables. Luego entonces la receta secreta de las estrategias exitosas está en las personas.

Jorge Peralta
@japeraltag

@idearialab

domingo, 25 de junio de 2017

En la época de las cosas inteligentes ¿Dónde quedan las personas?

En los últimos años cada vez es más frecuente encontrarse con cosas inteligentes: casas, cajeros, smartphones, etc.  ¿No era la inteligencia un artibuto de las personas?

¿Qué significa ser inteligente?

Podríamos decir que una persona inteligente es aquella que cuenta con el conocimiento y la actitud necesaria para decir correctamente sobre las situaciones que se le presentan. Por lo tanto, una persona inteligente es aquella que toma buenas decisiones, es decir que esta directamente ligada con la toma de decisiones y es absolutamente casuística.

La vida nos reta y nos pone ante escenarios nunca vistos y espera de nosotros buenas decisiones. Esas decisiones requieren de conocimiento y tal vez de una capacidad cada vez más inusual que es la de saber preguntar. Saber hacerse las preguntas correctas permite ir avanzando y tomar acción en aquellas cosas de las que tienes que decidir y en su caso te permite preguntar para que puedas seguir aprendiendo.

Todos los hombres nacemos de forma similar, desnudos y con nuestra carga genética, si bien algunos traen una historia genética mejor que otros, la verdadera diferencia se da por la forma en la que cada uno va nutriendo su mente de conocimientos y la forma en la que vamos mejorando la forma en la que percibimos la realidad.

Es el cerebro donde se combinan, por una parte la percepción de la realidad y por otra el arsenal de conocimientos que tenemos para resolver la cuestión que se trate cada vez. Sin embargo esa respuesta esta influida por la percepción de la realidad y eso no es solamente física, pasa también por nuestras emociones. Por ejemplo la decisión que tomamos ante una situación de peligro esta condicionada por la afectación al peligro, las emociones funcionan con un mecanismo de defensa. El conocimiento esta ahí, pero es la percepción de la realidad que pasa por nuestras emociones nos cambia la posibilidad de actuar de forma distinta.

Por otra parte, seguimos adquiriendo conocimiento, cada situación, cada circunstancia, va nutriendo nuestro arsenal de nuevo conocimiento. Sin embargo, hay ciertos conocimientos que no solo se aprenden leyendo, escuchando, estudiando; a veces es necesario aprender haciendo. También aprendemos mucho de los errores y aprendemos mucho de otros, así como recordando de nuestras experiencias pasadas. Lo que no somos capaces de recordar, no lo aprendimos en realidad.

Luego entonces las personas tomamos decisiones en función de nuestros conocimientos y nuestras emociones. Por lo tanto es muy importante que sea cual fuere nuestra circunstancia, que nunca dejemos de aprender, de nutrirnos de nuevos conocimientos y experiencias, pero principalmente de ir retando nuestra inteligencia con nueva preguntas, nuevos horizontes por explorar que nos saquen de lo conocido, que nos saquen de nuestra zona de confort y nos permita mantener la mente trabajando. La mente y las emociones son una herramienta poderosa para mantenernos creciendo continuamente.

Sólo con el actitud correcta y la dedicación necesaria, nuestra mente continuará siendo inteligente y las cosas continuarán siendo cosas por más inteligentes que sean. Si no quieres que los demás te manipulen y seas quien quieres ser, no puedes abdicar de pensar y dejar que otros lo hagan por ti es un asunto vital de responsabilidad personal.

Viejos los cerros y reverdecen siempre y cuando les llegue el agua a tiempo. Mantener la mente en forma es darle esa agua que siempre necesita para aprender cosas nuevas, retarla una y otra vez. No dejes de estudiar, no dejes de aprender.

Jorge Peralta
@japeraltag

@idearialab