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domingo, 20 de enero de 2019

¿Para 2019 lograrás adquirir el hábito de lectura?

Nos encontramos a poco más de la mitad del primer mes del año. Si tomamos en cuenta que la primera semana del año todavía no se reanuda la actividad por completo, llevamos dos semanas de actividades de este mes de enero y en dos semanas más estaremos terminando el mes. Habrá sido tiempo suficiente para que tengas elaborado tu plan de estudio para el año, o bien un plan de lecturas que te permita aprender temas nuevos que te permitan mejorar tu actividad profesional.

Adquirir el hábito de lectura es algo que siempre aporta a tu crecimiento profesional, ya sea para enriquecer tu actividad actual o bien para sembrar el germen de una futuro reinvención, adquiriendo nuevas competencias que amplíen tu perspectiva profesional. Más allá de tu actividad profesional, la lectura puede ofrecerte grandes posibilidades para un ocio constructivo, ampliar vocabulario o cultura general.

¿Cuántos libros leer?

No existe un número determinado, algunas personas hablan de 12 libros, uno por mes, pero obviamente depende de la extensión de cada uno y del tiempo que dispongas para esta actividad. El hacerte una lista tampoco obliga pero te permite no perder tiempo entre que terminas uno y terminas otro, tampoco te obliga a que sea una lista cerrada sino que puedes cambiar de opinión e incorporar otros que vayas descubriendo o que te recomienden a lo largo del año.

Una buena guía es armarse una lista de 12 libros, entre los cuáles al menos la mitad que sean referentes a tu profesión para estar en la vanguardia del conocimiento en tu actividad. La otra mitad puede estar dividida entre algunos de cultura general, literatura o temas de interés que te permitan tender puentes con las fronteras de tu actividad y ampliar horizontes.

Quise compartirte la lista de algunas de mis lecturas del año pasado, esas que te podría recomendar ampliamente y también mi nueva lista, la que me acompañará a lo largo de 2019.

Los libros que leí en 2018 y que te recomiendo ampliamente:
  • Los Originales, Adam Grant
  • Creatividad SA, Edwin Catmul
  • El japonés que estrelló el tren para ganar tiempo, Gabriel Ginebra
  • La disciplina de emprender, Bill Aulet
  • Los innovadores, Walter Isaacson
  • El camino hacia LeanStartup, Eric Ries

Mi lista para 2019:
  1. Las Diez Caras de la Innovación, Tom Kelley
  2. La mentalidad de Fundador, Chris Zook
  3. Proyectos ágiles con Scrum Flexibilidad, aprendizaje, innovación y colaboración en contextos complejos, Martín Alaimo
  4. Esquivar la mediocridad, Xavier Marcet
  5. Organizaciones Exponenciales, Salim Ismail
  6. La Paradoja de la Innovación, Tony Dávila
  7. IKIGAI, Los secretos de Japón para una vida larga y feliz, García y Miralles 
  8. Ensayo sobre la Cegera, José Saramago

Como puedes ver apenas he decidido 8, me podrías sugerir algunos más?

Jorge Peralta
@japeraltag

@idearialab

sábado, 2 de abril de 2016

El hábito de reinventarse en 10 puntos

La primera vez que escuche la palabra “reinventarse” fue hace 10 años y recuerdo bien que en ese entonces el autor sugería que aproximadamente cada 7 años las personas tenemos que reinventarnos porque debemos adecuarnos a las nuevas realidades para ser competitivos.

Hoy estoy convencido que estos lapsos de tiempo se están reduciendo y debemos mantenernos en “estado beta” porque es la única forma de mantenernos en cambio constante. No se trata de mantenernos sin estrategia clara y sin rumbo, sino más bien conservando la flexibilidad, no solo para mantenernos vigentes sino para ir por delante, haciendo propuestas nuevas, haciendo diferencia.

Estos días he estado de visita por Lima, Perú y me ha permitido corroborar que en Latinoamérica seguimos sufriendo de valorar nuestro talento, pensando que si viene del norte (EEUU) es mejor porque nosotros no somos capaces de construir propuestas originales, no nos damos permiso de confiar en nosotros mismos. Pero también con gusto he comprobado que la cultura emprendedora esta arraigando y crecimiento en nuestras regiones y que nos espera un futuro mejor.

Hoy quiero hablarte de esta necesidad que tiene el innovador de reinventarse, de estar en estado  beta, de estar buscando nuevos caminos para ofrecer valor a la sociedad, y como nos insiste mi buen amigo Jorge Zavala, a encontrar problemas relevantes que valga la pena intentar resolver, y para ello es necesario definir algunos puntos que nos sirvan como guía para no perdernos en este camino del cambio. Te propongo los siguientes:

  1. Debemos aprender a vivir en incertidumbre, no sabemos que pasará mañana por la sencilla razón de que el futuro es incierto y la única forma de reducir esa incertidumbre es cuando nosotros mismos marcamos la ruta del cambio.
  2.  Las nuevas generaciones tienen bases de conducta distintas, en cuando a prioridades, horarios, forma de organizarse, forma de comunicarse, motivarse, buscar propósitos, etc. Debemos comprender la convivencia que se da entre distintas generaciones y conciliar formas de organización.
  3.  Mantenerse el día, en los últimos avances en nuestro quehacer profesional, no podemos anclarnos al conocimiento adquirido porque el avance es constante, el que se detiene se queda atrás. No perder el hambre de aprender y convertirnos en aprendices profesionales desarrollando con seriedad el hábito de estudio. 
  4. Mantener la humildad, aún cuando los años y los golpes de la vida te den un nivel de autoridad con gente más joven. Hay temas en los que eres neófito.
  5. Paciencia, para reconocer que hay temas que tardamos en aprender.
  6. El líder debe estar a pendiente de la innovación, es una responsabilidad que se puede compartir, se puede delegar en parte, pero nunca abdicar de ella.
  7. Toda persona tiene el potencial de aprender hasta que no demuestre lo contrario pero trata de rodearte de los mejores, sólo así darás pasos adelante cuando los demás te jalen y no tendrás dificultad de avanzar por jalar a los que no quieren avanzar.
  8. La colaboración y la meritocracia mandan sobre la jerarquía.
  9. Perder el miedo a fallar y a volver a empezar.
  10. Debemos gestionar nuestras emociones y las del equipo para no fallar por miedo y para no tener miedo por fallar. 

Si cuidamos estos 10 puntos te mantendrás lejano de tu zona de confort y cuando comiences a entrar por descuido, tendrás posibilidades de no instalarte y de salir cuanto antes de ahí; de ese lugar donde difícilmente escapas si te dejas atrapar por el fantasma de “así estamos bien, llévatela con más calma”. Si permanentemente te mantienes lejos de ese lugar, podrás desarrollar el hábito de mantenerte en guardia, en estado beta, en crecimiento constante.

Reinventarse, un concepto muy sexy, con muy buena prensa, pero que cuesta y en ocasiones, mucho; o ¿tú que opinas?

Jorge Peralta
@japeraltag


@japeraltag

sábado, 5 de marzo de 2016

La curiosidad, una puerta para el futuro

La palabra curiosidad tiene su origen en el latín curiositas. La curiosidad es la intención de descubrir algo que no se conoce y dicha intención suele enfocarse en cosas que aparentemente no son de la incumbencia de la persona.

La curiosidad es una conducta natural en la que entran en juego diversos factores psicológicos y emocionales que llevan a la persona a buscar información para saciar su interés particular.

Esa curiosidad lleva a algunas personas a buscar más allá de lo que esta planeado hacer, a explorar nuevas vías para llegar al mismo lugar o bien a intentar nuevos lugares o nuevas formas de llegar. La curiosidad es la regla común de conducta de los innovadores.

En las empresas en las que el objetivo fundamental siempre esta centrado en la eficiencia, se va generando una cultura de control en la que suelen repetirse las acciones para cada vez hacerlas mejor, para perfeccionar los procesos que ya se conocen y cualquier cambio se constituye en una irregularidad. En este tipo de organizaciones la capacitación esta centrada en perfeccionar la función y queda poco espacio para nuevas propuestas.

Otra característica de este tipo de organizaciones, poco propensa al cambio, es la forma en la que se maneja el error, ya que se busca ante todo que las personas no piensen sino que centren su actividad en el proceso, eso genera un pavor por equivocarse ya que también suele ser usual que el error se castigue severamente.

Hace algunos meses conocí una empresa en la que se cobraba a la persona responsable de elaborar las facturas por cada factura en la que cometía errores y necesitaba cancelar. El resultado fue que el proceso de facturación se volvió tan lento, ya que la persona responsable no quería cometer errores y cuidaba exhaustivamente el mínimo detalle. La consecuencia fue un retraso en la facturación, a su vez un retraso en la cobranza y como resultado final un problema de flujo en la organización.

No castigar el error y permitir la equivocación no significa pactar con la mediocridad y no cuidar los detalles en el actuar. En toda organización existen labores que ya son conocidas y en las que se busca ser lo más eficiente posible, pero al mismo tiempo es muy conveniente explorar nuevas vías que permitan encontrar nuevas oportunidades.


La curiosidad es la habilidad humana que permite arriesgarse por terrenos desconocidos y es la que abre la puerta a un futuro mejor. Si fuera posible abrirle la puerta a la curiosidad en el mundo de la empresa y de la educación nos permitiría avanzar más rápido y formar personas que piensan, que imaginan un futuro mejor.

Jorge Peralta
@japeraltag

www.innovaciondisruptiva.mx
@innovadisrup

sábado, 23 de enero de 2016

4 retos que un CEO no puede delegar

Tal vez una de las tareas más relevantes al arrancar un startup o un nuevo proyecto es el manejo de la incertidumbre. Tomar decisiones con poca información y con recursos limitados es una labor compleja, que no es apta para cardiacos.

En ese escenario es muy difícil dar prioridades en las actividades que debes realizar; saber que hacer en cada momento es un reto muy grande y suele ser fácil perderse, más cuando falta experiencia y cicatrices.

Es usual dedicarle esfuerzo a temas que parecen importantes pero que en el fondo no lo son tanto; muchas veces son temas a los que les damos urgencia por ansiedad o porque son temas que nos interesan o nos gustan, lo cual no siempre significa que sean importantes. En muchas ocasiones, reflexionando sobre ese tipo de acciones, nos damos cuenta que pueden esperar para otro mejor momento sin afectar el resultado y de que fue el acelere injustificado lo que llevó a tomar decisiones equivocadas.

Decidir que hacer y en que momento hacerlo es el reto más complejo de un emprendedor, de otra forma ni la empresa, ni él mismo llegará demasiado lejos,  porque el tiempo es un recurso escaso y uno de nuestros principales activos. En la juventud escasea el dinero y lo único que se tiene es tiempo.

Entre ese cúmulo de actividades, las más importantes desde mi punto de vista son cuatro: Decidir el rumbo, armar el equipo, asegurar el flujo, construir marca.

1.- Decidir el rumbo.
Armar una empresa es una aventura que requiere de plantear un propósito   verdaderamente ambicioso para que valga la pena tanto esfuerzo; si no se trata de resolverle un problema al mundo o de meternos en algo que nos haga ilusión, emprender es algo muy desgastante y a las primeras de cambio vas a tirar el arpa.

Con un propósito claro y una visión inspiradora, lo que faltaría es una ruta con un plan de acción concreto, con metas parciales e indicadores que permita ir monitoreando si vamos o no por el buen camino, e ir tomando decisiones para corregir el rumbo. La estrategia esta justo ahí, en definir el rumbo y definir la ruta para llegar.

Las decisiones de rumbo corresponden al líder, no son delegables, se pide opinión al equipo pero la responsabilidad es exclusiva de quien tiene el liderazgo.

2.- Armar un equipo talentoso.
La visión necesita de un equipo que nos acompañe en la aventura. Es difícil encontrar compañeros para un camino lleno de incertidumbre, pero lo es más, si escasea el dinero y se tiene que ilusionar a personas talentosas a las que no les faltan otras oportunidades y mejor remuneradas de forma inmediata. Sin una visión inspiradora y un liderazgo claro será difícil armar un equipo de buen nivel.

La remuneración siempre será necesaria, pero también todos los intangibles que trae un gran proyecto como lo son el ambiente, aprendizaje, retos, reconocimiento y todo aquello que nos mantiene con la ilusión a tope no obstante las dificultades económicas.

3.- Asegurar el flujo

Tenga o no formación en negocios, cualquier líder de un startup debe asegurar la subsistencia en las distintas etapas del proyecto. En ocasiones aún cuando no haya utilidades será necesario asegurar el flujo, lo mejor será a través de ventas explotando el modelo de negocio pero en algunos momentos posiblemente sea necesario recurrir a pasivos o a capital.

Vender siempre será el mejor camino para salir adelante; es el camino natural al que cualquier startup debe aspirar para salir adelante. Como dice el buen José Mora (Founder de Atlantia Search) el puesto más importante es el de CVV (Cabrón que vende un chingo)

4.- Construir marca

Aunque parezca un tema sólo útil para empresas grandes, es algo también importante para un startup. En una etapa temprana los emprendedores y sus proyectos deben ganar en reputación porque con ella se pueden conseguir muchas cosas más, de tal forma que la construcción de marca es importante, tanto para la empresa como la marca personal de los emprendedores.

Toda empresa debe asegurar su futuro generando ingresos, generando valor; es indispensable poner el foco en la venta y mantener la operación cuidando el flujo, sin flujo todo lo demás pierde sentido. La mejor forma de asegurar el flujo será vendiendo, de tal forma que lo más importante será vender y lo segundo más importante será vender. La responsabilidad del CEO esta ahí, habrá actividades que son delegables, la responsabilidad no.

¿Tu que opinas?

Jorge Peralta
@japeraltag


@innovadisrup

sábado, 16 de enero de 2016

Nacimos originales, algunos se empeñan en ser copias

Vivir en un país en vías de desarrollo favorece que las referencias a seguir provengan, en muchos casos de otros países. No se trata de identificarse con un nacionalismo absurdo, más aún en una época en la que la globalización nos hace ciudadanos del mundo, sino de que esas referencias sirvan para mejorar no para copiar.

Si bien las economías desarrolladas tienen muchas ventajas, cada lugar tiene sus retos, aún esos lugares de ensueño tienen sus retos y complicaciones, por lo que cada lugar debe plantear sus propias soluciones de acuerdo a su manera de ser, a su idiosincrasia.

Con todas las limitaciones que tenga un lugar, los seres humanos nacemos únicos e irrepetibles, con todo el potencial que tiene la naturaleza humana, nacemos con todos lo talentos que podemos heredar de nuestros padres y con una historia por construir. Sin embargo, tampoco se puede negar que no todos nacemos en las mismas condiciones ni todos tenemos las mismas oportunidades; algunos nacen en familias y lugares que favorecen su desarrollo y otros lo hacen en medio de la adversidad.

Siempre me ha llamado la atención que no siempre el nacer en la abundancia garantiza el éxito, ni tampoco crecer con limitaciones es un impedimento sin alternativa; la historia nos señala que el éxito y el fracaso no depende sólo de las circunstancias ni de lo recibido sino del camino que cada persona se va construyendo.

En todas las actividades humanas existen referentes con los que podríamos buscar esos modelos a seguir. Sucede en el deporte, en el mundo del espectáculo, en la ciencia y en la mayoría de las actividades humanas que existen personas destacadas que se convierten en líderes de opinión. La actividad emprendedora no es la excepción; también buscamos las referencias en esas empresas tecnológicas que nos sorprenden por su capacidad de generar adeptos y de crecer exponencialmente. Sus fundadores no han aprendido su talento de las aulas ni de familias acaudaladas.

Los nuevos héroes son esos personajes sui-géneris que nos han sorprendido por llegar a la cima bajo nuevas rutas, ya no es el capital, ni el apellido, ni la riqueza previa lo que a construido sus emporios, es el talento y el aprovechar las oportunidades que presentaban consumidores insatisfechos. ¿En un país con más de cien millones de habitantes y lleno de problemas como el nuestro no tendrá grandes oportunidades?

Algo pasa en lo más recóndito de nuestra cultura que lo de fuera nos deslumbra, Cortés deslumbró a Moctezuma y podríamos contar un sin fin de ejemplos en los que pensamos que por ser en inglés o venir de fuera es mejor. ¿Será que algún día lo podremos superar?

Talento existe, problemas existen, conocimiento existe, ¿Qué nos falta? ¿Por qué conviene hacer un clones de startups gringas en lugar de pensar en nuevos desarrollos? Existen cientos de programadores en México, tantos como para convertirnos en una potencia de la programación que atienda un inmenso mercado en Latinoamérica, porque siempre miramos hacia el norte cuando tal vez convenga mirar hacia adentro y sacar todo el potencial.

Nos sobra creatividad, abundan los “memes” casi de cualquier tema, en que momento perdemos esa capacidad de crear, de construir nuevas propuestas de reinventar nuestro destino. Preferimos adaptar ideas que correr riesgos, preferimos comprar ideas probadas que construir nuevos caminos. Es un asunto de desconfianza en el propio talento.

Hay muchas cosas por hacer, pero tal vez la primera en la que debemos reflexionar es en esa posibilidad de aprovechar nuestro talento, de ser nosotros mismos, porque nacimos originales y será muy triste que tu sueño sea sólo ser una copia.

Jorge Peralta
@japeraltag


@innovadisrup