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domingo, 13 de mayo de 2018

Rebeldes con causa

Para lograr grandes objetivos debemos estar dispuestos a correr algunos riesgos. Ir contra la corriente no es cómodo y en ocasiones los resultados pueden tardar en llegar.

Cuando era pequeño jugaba beisbol y solía ser por encargo de mi coach el robador de bases de mi equipo y me decía una frase que después descubrí que era de Wilkox:

"El progreso siempre implica riesgo. No es posible robarse la segunda base y mantener un pie en la primera"

Cuando corremos ciertos riesgos, la mayor parte de nosotros sigue la lógica de la consecuencia: ¿Qué producirá el mejor resultado? Pero los rebeldes se plantean algo diferente: ¿qué hace una persona como yo en esta circunstancia? Cuando usamos la lógica de la consecuencia siempre encontramos motivos para no perder riesgos, en cambio; la lógica de la de mirar hacia dentro de nosotros mismos nos libera del resultado y nos lleva a intentar lo que otros no harían.

Sin embargo, en las organizaciones, ser rebelde no es algo bien visto. La razón, es muy lógica, en la mayor parte de las organizaciones se promueve el consenso no la disidencia, de esta forma el pensamiento de grupo no permite otro tipo de opiniones que vaya en contra de las opiniones dominantes. No se trata de una rebeldía sin sentido, sino de ser rebeldes con causa, buscar nuevos caminos para obtener las metas o incluso superarlas.

Cuando en una organización se permean ciertas ideas hasta convertirse en leyes, escritas o no, la diversidad de pensamiento pasa a un segundo plano, incomoda y en algunos casos se intenta evitar. Sin embargo, cuando esto pasa, las organizaciones se privan de la reflexión, de renovar sus ideas, de renovar su foco, y comienzan por el camino del pensamiento único, que, en este tiempo de tantos cambios, las llevará a anquilosarse.

Los nuevos liderazgos deben fomentar esa sana disidencia, esa diversidad de pensamiento, ese enriquecimiento de los puntos de vista que nos lleve en todo momento a avanzar. Si embargo, los riesgos que fomenta el cambio y la ambigüedad no se dan de forma natural, lo natural es el sentimiento de grupo.

La clave esta en cómo fomentar un sentimiento de grupo fuerte y al mismo tiempo fomentar la disidencia, ¿no estaremos en posiciones contrapuestas e incompatibles? El único que esta capacitado y empoderado para fomentar ambas actitudes es el líder, por esa razón el primer convencimiento debe ser en el líder y en la convicción de renunciar a la tendencia a buscar aprobación de todos, a salir de la zona de confort para someter una y otra vez las decisiones al escrutinio de los demás.

Para tomar decisiones sabías y resolver problemas complejos los grupos necesitan de una pluralidad de ideas y de opiniones diversas que enriquezcan las posibilidades de actuación, la mentalidad de pensamiento único no permite pensar fuera de la caja.

¿Se puede entonces lograr un grupo cohesionado y que colabore aún a pesar del pensamiento divergente y de la disidencia? En el fondo pienso que sí, porque estamos unidos en el objetivo, en los propósitos, en los valores de la organización, pero los caminos para llegar a esas metas se pueden discutir porque cambian en función de las circunstancias.

Lo peor que puede pensar un líder de un grupo, es suponer que la disidencia cuestiona su liderazgo porque no es así, la discusión se plantea no sobre las personas sino sobre las ideas. Conviene huir del pensamiento único y darle la bienvenida a la disidencia, a los rebeldes con causa, porque cada vez que exista un problema o reto existirán diversas formas de resolverlos, escucharlas, analizarlas, estudiarlas permitirán apertura de mente. Fomentar la disidencia permite a las organizaciones avanzar, descubrir nuevos caminos, nuevas oportunidades.

Entre más posición tienen las personas más tienden a defender el status quo, porque intentar desafiarlo es correr riesgos, de esta forma no es fácil convertirse en un rebelde dentro de una organización. Hacerlo requiere tener cierta autoridad, de otra forma ese desafío se puede pagar muy caro, entonces ¿significa que los que tendrían que desafiar el status quo son los que tienen autoridad? Pues en cierto sentido si, sin autoridad, formal o informal es muy difícil desafiar el status quo.

Un rebelde con causa puede ser cualquiera en la organización, sin embargo, cuando el rebelde es el líder, todo se facilita. Y si el líder se da cuenta de que ese rol no es lo suyo, más le vale poner las condiciones adecuadas para fomentar esa divergencia en la forma en la que arma su equipo, en la forma en la que los incentiva, en la forma en la que permite esa divergencia que enriquece las organizaciones.

Las opiniones disidentes son muy útiles, aún cuando puedan ser equivocadas porque generan reflexión.

Las organizaciones sin esa sana disidencia, sin rebeldes con causa, entrará en el penoso camino de la muerte lenta, es un signo de nuestros tiempos, las organizaciones del siglo XXI son así, de nosotros depende adaptarnos a esta realidad o no. Fomenta las opiniones críticas, permite que las expresen, que forme parte de tu cultura.

Sin disidencia no hay diversidad, sin diversidad se pierde riqueza y sin ella perdemos la gran oportunidad de ver más allá de la ruta que ordinariamente caminamos. La diversidad nos da la riqueza necesaria para mantenernos siempre vigentes.

Jorge Peralta
@japeraltag

domingo, 29 de abril de 2018

Inspiración, transformación, innovación. Un trío que va siempre de la mano


Toda innovación implica un riesgo porque lleva a modificar el status quo y en la mayor parte de los casos es una minoría que reta a una mayoría que prefiere no cambiar. Esa minoría requiere en muchas ocasiones de ser inspirada para lograr sus metas; sin la inspiración, dar el primer paso puede ser una montaña inmensa y requerimos del apoyo de otros para vencer el miedo, para correr el riesgo para controlar nuestro miedo a la incertidumbre.

La inspiración es esa fuerza adicional que en ocasiones tiene un impulso externo que detona internamente la fuerza para vencer la resistencia a la acción. La inspiración tiene la capacidad de mover, de vencer los miedos, la pereza, la falta de recursos para lograr que la persona de un paso adelante para lograr sus objetivos. Si bien la pura inspiración no siempre es suficiente, contar con ella en los momentos de dificultad suele ser oro molido.

Luego entonces entenderemos la inspiración como ese impulso que recibe la persona como un estímulo espontáneo que mueve a la acción

Parece que la esencia del cambio de rumbo no depende del entrenamiento o de las capacidades normales, es una “fuerza” que nos lleva un poco más allá de las capacidades naturales, que perfecciona nuestra actuación o nos lleva a un cambio de rumbo al que naturalmente nos resistíamos por el esfuerzo que implica.

Esa fuerza requiere de nuestra disposición interior para no acallarla, al menos de estar abiertos a cuestionarnos si podemos dar más de lo que estamos dando, si estamos avanzando o estamos entrando en zona de confort, si nos exigimos para volar alto o estamos comenzando a volar bajito porque así nos sentimos más seguros.

Es tal el interés por la inspiración como tema de estudio que numerosas iniciativas alrededor del mundo lo han puesto como el centro de su actividad, como por ejemplo el coaching, libros de autoayuda, programas de radio, programas de capacitación, otras vertientes de empoderamiento cognitivo que buscan elevar el estado emocional de las personas comunes como un paliativo para disminuir sus frustraciones se han vuelto de uso común.

Sin embargo, vivimos en una cultura superficial que nos hace creer que las metas se pueden lograr sin esfuerzo, “baje de peso sin dietas y sin ejercicio” son recetas que reflejan la oferta que es comprada por muchas personas. Esta tendencia ha contribuido a la generación de encantadores de serpientes modernos que piensan que la inspiración será suficiente para resolver toda clase de problemas y la realidad no es tan simple. La inspiración es un gran apoyo pero no lo es todo.

Los cambios requieren de inspiración, porque implican un cambio de hábitos, implican esfuerzo y sin el impulso de una inspiración que mueva es muy difícil lograrlo, los miedos nos atrapan. Sin cambio de hábitos, la inspiración se vuelve efímera y sin efecto real en los resultados concretos, por eso es importante que la inspiración llegue al corazón, pase por la mente para hacerlo propio y racional para posteriormente llegar a las manos; inspiración que no te lleva a la acción es el mejor alimento para el desanimo y para generar una costra en el espíritu que la vuelve más reacia a cualquier cambio.

Necesitamos líderes que sepan llegar al corazón, pero necesitamos también apoyos para pasar de la emoción a la acción definiendo con claridad los impactos deseados, un método para lograrlos y una métrica para conocer los avances.

La inspiración nos hace mejores personas, nos hace avanzar, adquirir virtudes, nos permite inspirarnos y nos habilita las capacidades para también inspirar a otros, así que conforme pasa el tiempo en ocasiones se requiere inspirar y en ocasiones ser inspirado lo que lleva a que se alimente un circulo virtuoso de mejora constante.

En ambientes cambiantes la experiencia puede convertirse en una ruta que nos lleve a lugares donde no queremos, por ello es necesario analizar cada caso como único y reflexionar sobre la inspiración ¿Quién la necesita para moverse? ¿Quién estaría en condiciones de ofrecerla? Cada caso es único, porque las personas son únicas y requieres soluciones únicas, cada organización, cada persona lo requiere.

La inspiración requiere conocer al otro, amarlo en todas sus dimensiones, en ponerse en sus zapatos para entender con claridad como ayudarlo a lograr objetivos más grandes. Hace poco escuche de un discurso breve que la Madre Teresa de Calcuta tuvo en San Francisco, en el marco de una cumbre de liderazgo, cuentan que fue un discurso breve pero que conmovió a la audiencia:

“si quieren ver cambio en sus organizaciones necesitan conocer y amar a su gente, porque si no conocen a su gente no habrá confianza, y si no hay confianza la gente no asumirá riesgos, y si no asumen riesgos no habrá cambio”.
Madre Teresa

Si quieres un cambio verdadero la inspiración es un elemento indispensable. La inspiración mueve conciencias, logra cambios en las personas, lleva a un cambio de hábitos, transforma, comienza por el corazón pero te lleva necesariamente a la acción.

Jorge Peralta
@japeraltag

@idearialab

domingo, 11 de febrero de 2018

5 condiciones para pasar de las ideas a la acción

Sin acción no hay transformación. Aun cuando estemos inundados de literatura sobre innovación y muchas organizaciones estén buscando incluir al “bicho” de la innovación en sus estructuras porque es “bueno” hacerlo, porque “todos lo hacen”, etc., la realidad es que se trata de un tema que todos traen en la boca, pero pocos pueden hacerlo realidad.

Lo mismo pasa en los ambientes académicos, programas y sesiones sobre temas de innovación abundan, pero pocos te dan las herramientas para realmente volver operativa la innovación en la organización. Las aulas abundan los ejemplos de emprendedores Premium como Musk, Jobs, Branson y de empresas tecnológicas globales, así como casos de Apple, Facebook, etc., que nos inspiran, pero al salir de esas sesiones no sabemos hacer que hacer con tanta inspiración.

Suele suceder que al regresar a la empresa surjan las decepciones ya que ni yo soy Jobs ni mi empresa es Apple; cuando la estructura de mi organización, mis colaboradores, mis procesos y mis recursos requieren reinventarse, pero lo veo cuesta arriba porque no tengo ni las herramientas, ni el tiempo, ni el conocimiento ni el capital que supongo todo aquello va a requerir.

Pasar de las ideas a la acción es sumamente difícil y sólo se logrará si se cumplen al menos cinco condiciones:
  1. Tener un propósito que te inspire
  2. Equipo con habilidades para la innovación
  3. Contar con método y herramientas
  4. Actitud
  5. Superar las inercias

Para que estas condiciones se cumplan la actitud es básica y comienza por aceptar que la realidad ha cambiado y continuará cambiando lo que nos debe convencer de que nosotros debemos cambiar también.

Durante estos años que hemos estado juntos, tú querido lector y yo desde este lado, he tenido la intención de poner mi grano de arena en tu proceso de reflexión respecto al cambio e impulsarte a la acción. Hoy cumplimos 6 años entregándote unas líneas cada semana buscando  provocarte y empujarte a la acción.

Me acuso de que mi pensamiento radical en ocasiones me traiciona e intento pensar al extremo para provocarte, para buscar en ti reacciones e impulsarte a que te decidas a cambiar. En estos años hemos tenido de todo, comentarios, herramientas, anécdotas de viajes de eventos, experiencias de clientes, alegrías y frustraciones, buscando que en alguna de ellas te veas reflejado, te provoque la reflexión y busques dar un siguiente paso, el de la acción.

Estoy convencido de que muchas organizaciones no crecen o están en un camino de muerte lenta porque no quieren cambiar o porque se han convertido en uno más, y cuando una organización se acomoda y deja de competir se debe a que sus cabezas han pactado con la mediocridad consciente o inconscientemente. A las personas no nos gusta cambiar, preferimos el camino conocido, pero sin duda este es un camino que nos lleva tarde que temprano a la obsolescencia.

Te doy las gracias por acompañarme fielmente estos seis años, confío en tener más motivos en el futuro para seguir tocando a tu puerta compartiendo la ilusión por salir la comodidad y pensar; recuerda que pensar es gratis y seguimos teniendo todo por hacer. Tenemos ante nosotros una gran cantidad de oportunidades, pero muchas veces no las vemos, otras no las entendemos y en otras no estamos dispuestos a pagar el precio para lograrlas, sin embargo sin acción todo que se quedará en buenas intenciones.

Dios nos ha hecho únicos, aptos para pensar de forma original, ser únicos y diseñar una y mil soluciones a los problemas que se nos presentan; y si Él nos ha hecho originales ¿Por qué algunos se empeñan en ser copias? Más aún en nuestros países latinoamericanos nos cuesta mucho pensar base cero y preferimos alternativas probadas en el primer mundo aunque muchas veces no puedan aterrizarse en nuestras circunstancias. La originalidad no es un solo una posibilidad, es una decisión personal, los límites los pones tú mismo.

No obstante, después de hacer el esfuerzo por pensar y e intentar ser originales, el problema no termina ahí, sino en cómo pasar de las ideas a la acción, para lo cual te recomiendo mantengas en la cabeza esas cinco condiciones que te mencionaba anteriormente:
  1. Tener un propósito que te inspire
  2. Equipo con habilidades para la innovación
  3. Contar con método y herramientas
  4. Actitud
  5. Superar las inercias de la organización

Inténtalo y veras los resultados…

Muchas gracias

Jorge Peralta
@japeraltag


@idearialab