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domingo, 14 de julio de 2019

¿Tu compañía esta lista para innovar?

Aquellos tiempos en los que hablar de innovación era un apostolado para convencer de que era necesario ponerla como un tema central de las organizaciones ha terminado. Ya casi nadie duda de que es una asignatura que todas las organizaciones deben atender, pero hoy la dificultad radica en los cómo.

Todo mundo quiere hacer innovación, todo mundo tiene buenas ideas, pero no saben como incorporarlas a sus modelos de negocio actuales, porque las empresas en funcionamiento no son startups que pueden modelar una propuesta de valor para aprovechar una oportunidad base cero, se trata de organizaciones que ya tienen una inercia, una estructura, una estrategia y un modelo de negocio en funcionamiento.

Las compañías también se han dado cuenta de que innovar requiere de otros ingredientes a los de su operación ordinaria, en muchos casos ingredientes externos, y por eso recurren a iniciativas como capacitaciones, hackatones, aceleradoras corporativas, etc, pero aún con esos esfuerzos no logran sistematizar un proceso que permanentemente vaya desarrollando nuevas líneas de negocio que pongan “en la cancha” de su operación esas buenas ideas de forma concreta.

En algunos casos, la innovación ha sido más ruido que nueces, más show que facturación, más trabajos centrados en la “cultura de innovación” que busca cambiar el chip de los empleados de una organización pero que no tiene sus frutos por lo ensamblar el desarrollo de ideas con la ejecución de un modelo de negocio que aproveche sus capacidades instaladas en términos de procesos, personas, recursos y políticas.

El desarrollo de métodos para la construcción de modelos de negocio en startups se ha difundido de forma notable a través de incubadoras, aceleradoras y el mundo académico; mismo que al incorporarlo a la organización sigue siendo como un “tumor” que no forma parte del ADN de la empresa y mucho menos de un proceso sistemático que permita convivir los procesos de innovación con los procesos de explotación de su modelo de negocio actual. Es frecuente que la innovación siga en el discurso, en actividades aisladas pero que no tenga métricas ni algún indicador que permita medir el éxito de las iniciativas.

También ha surgido una lógica, desde mi punto de vista dañina, dónde parece que lo único que puede aportar la organización son recursos y que la innovación debe venir de fuera. Existen fondos de Venture Corporate que apoyan a las grandes organizaciones a desarrollar proyectos con startups o universidades, con el objetivo de llevar la innovación de la frescura de la startup a la empresa para beneficiarse de nuevas ideas de negocio. Aún en esos casos loables, en ocasiones no existe una gran incidencia al momento de incorporar esas ideas a la operación propia de la empresa.

Cuando la innovación no tiene una plataforma que la acoja, que la guíe y la haga realidad en una organización será algo así como un buen deseo. La mejor forma de incorporar la innovación a corporaciones puede venir por varios caminos:

Comprar otras empresas, para comprar modelos en funcionamiento o al menos startups con un modelo validado con posibilidades de escalamiento.
Fondear proyectos de startups para después incorporarlos a la operación o dejarlos funcionando de forma independiente pero sinérgica como una “empresa hermana o subsidiaria”, modelo que se impulsa a través del Venture Corporate.
Desarrollando un modelo propio que de forma sistemática desarrolle los esfuerzos de innovación incorporando ideas de innovación incremental o disruptivas dependiendo de una estrategia y una tesis de innovación definida.

Un modelo sistemático requiere de:
  • Una estrategia de innovación concretada en un portafolio de proyectos
  • Un modelo de trabajo que funcione como “Framework” que habilite la praxis de la innovación
  • Un equipo especializado y formado en la disciplina de innovar con métricas que permitan evaluar su eficacia
  • Una cultura con personas competentes
  • Un ecosistema que permita “cachar” esos proyectos que deben lanzarse a la arena del mercado para convertirlos en una operación rentable


La realidad es que cuando la innovación no se traduce en un plan, agenda y presupuesto es muy difícil hacerla de forma sistemática y más difícil aún obtener frutos concretos de ella.

¿En tu empresa ya tienen un plan concreto que los ponga en condiciones para innovar en proyectos reales? o siguen jugando a la startup corporativa perdiendo foco, tiempo y dinero.

Jorge Peralta
@japeraltag

@idearialab

domingo, 19 de mayo de 2019

Latinoamérica en el Global Innovation Index 2018

Anualmente se publica un índice que permite ver el avance que los distintos países del mundo logran en temas de innovación. 

Es un índice complejo que mide varios factores divididos en dos grandes bloques:
  • Innovation Input Sub-indexque podría considerarse como los insumos para la innovación entre los cuales esta la infraestructura, el ambiente económico, niveles de educación y sofisticación de la economía del conocimiento. Sin duda, en muchos de ellos el peso específico del sector público es muy importante.
  • Innovation Output Sub-index que podría considerarse como el resultado de la innovación, entre los cuales esta la creación de conocimiento y el desarrollo de productos y servicios intensivos en conocimiento.




Centrando nuestro análisis en Latinoamérica se podrá observar que los resultados no son alentadores:
Nivel 1. Norteamérica
Nivel 2. Europa
Nivel 3. Sureste asiático y Oceania
Nivel 4. Norte de Africa y Oeste de Asia
Nivel 5. Latinoamérica
Nivel 6. Suroeste asiático
Nivel 7. Africa Sud-sahariana



¿Qué ha pasado en Latinoamérica? La lista es la siguiente

47. Chile 
54. Costa Rica
56. México
62. Uruguay
63. Colombia 
64. Brasil
70. Panamá
71. Perú

El mejor clasificado de Latinoamérica es Chile, que en los últimos años se ha caracterizado por su estabilidad economica y su política de promoción de la economía, así como de su presencia en el mundo a través del libre comercio y la exportación de productos clave como el vino, productos del mar y minería, pero no sólo eso, adicionalmente el impulso que le han dado al emprendimiento y a la economía del conocimiento.

Costa Rica también ha dado pasos agigantados en temas de investigación, sus universidades han ganado prestigio en la región, tienen la Business School de mayor prestigio en Centroamérica. Adicionalmente se ha distinguido por sus niveles de educación y estabilidad económica.

En tercer lugar México, que por su tamaño de economía y posición en el mundo se podría esperar un mejor lugar.

Te comparto la liga del estudio para que puedas revisarlo y con gusto comentemos sobre esta información relevante para nuestra región Global Innovation index 2018

¿Qué ha pasado con Latinoamérica?

No parece explicable que con el potencial de población, recursos naturales y ubicación geográfica Latinoamérica se encuentre en un 5º nivel sólo por encima de las regiones más pobres del mundo como Africa y una par de Asia. 

Desde mi punto de vista existen algunos temas clave que no nos permiten avanzar:
  1. Gobiernos sin una visión de largo plazo que le de continuidad a un país. Cuando llega un nuevo gobierno y culpa de todo lo que no funciona al anterior, destruyendo lo que ha costado tantos años construir es un despropósito que no le permite a la sociedad ver el futuro con un poco más de certidumbre para invertir y pensar en largo plazo.
  2. Mantener una visión anclada en el pasado y no en el futuro.
  3. Estado de derecho sin una aplicación eficaz.
  4. Cultura empresarial de poco riesgo y sin visión global.
  5. Inversión escasa en educación, investigación y desarrollo.
  6. Educación deficiente en todos sus niveles.
  7. Cultura emprendedora de autoempleo y no de alto impacto
  8. Escasa incorporación de la tecnología a la gestión empresarial
  9. Recaudación fiscal concentrada en el sector formal de la economía
  10. Escasos incentivos para la innovación

En Latinoamérica las ideologías llevan a discusiones sociales que no generan un ambiente adecuado para que las verdaderas preocupacione sean las que más le importan a la sociedad: seguridad, educación y desarrollo sostenible a través del crecimiento económico en lo macro y en lo micro. Grandes economías de la región como Argentina, Venezuela han sido literalemente destruidas por intereses ideológicos sin un sustento claro; ni que decir de economías como la Cubana, que pasa el tiempo y se mantienen en el subdesarrollo.

Para algunos países de Latinoamérica parece que vienen tiempos sombríos, el populismo, con la bandera del combate a la corrupción y foco en la austeridad, está quitando recursos claves para el futuro como lo son la educación y la salud.

Para México, los resultados en el primer trimestre de este año son claros: caída en el PIB, caída en el empleo, incremento en los índices de inseguridad, reformas legales que representan un retroceso en materia educativa y un largo etcetera.

La austeridad siempre será bienvenida su tiene algún sentido claro, pero si no trae una estrategia detrás terminará asfixiando al desarrollo económico, metiendo un freno de mano al crecimiento ya de por sí mediocre que México ha tenido en los últimos años.

La región debe replantearse desde la sociedad civil muchos temas porque 6 años serán mucho para esperar un cambio que beneficie a la sociedad y a la economía nacional.

Jorge Peralta
@japeraltag

@idearialab

domingo, 28 de abril de 2019

Deja de sentirte experto, permite que la realidad te hable

Hoy que tenemos la certeza de que no estamos en un tiempo de bonanza en la economía; no podemos confiar en que la inercia del crecimiento económico nos lleve, de forma natural, a cumplir las metas que nos hemos propuesto. Ante esta situación debemos proponer nuevas formas para crecer, de otra forma, mantener una actitud pasiva o de continuidad llevará a que otros jugadores del sector nos ganen la partida o al menos a que limitemos nuestras posibilidades de avanzar con las metas propuestas.

Tampoco es buena idea reducir las metas, significaría pactar con el conformismo, más bien convendría entrar en un nuevo proceso que permitan encontrar nuevas vías para llegar a las metas previstas. En el fondo no nos importa acertar o no a las metas sino de crecer la rentabilidad y la participación de mercado, algo que buscan todas las empresas de una u otra forma. 

Algunos dirán que hay que se realistas y si atravesamos por un mal año, no queda más remedio que reducir los gastos y aguantar. Es un camino que tal vez nos veamos obligados a tomar, pero si apenas estamos en la fase de preparación ¿No habrá que intentar otras alternativas?, ¿No cabría un plan más audaz? Por ejemplo: ¿Lanzar una nueva línea de negocio o ir por un nuevo mercado?

Es en estos momentos, seguir por el camino tradicional y dedicar todo el tiempo a operar el negocio actual es lo menos adecuado; sino sacamos tiempo para pensar en el futuro y reflexionar en cómo vamos a lograr el crecimiento pactado, no llegaremos a ningún resultado favorable. Por más que presiones a tu equipo, el momento no necesita más esfuerzo, requiere cambio de estrategia y eso no lo puede hacer nadie más que tu.

De forma tradicional las empresas están centradas en el producto (product-centric) y sus retos son principalmente ¿cómo vender más?, ¿Cómo hacerlo mejor?, ¿Cómo vender más barato porque el competidor ya bajó los precios? En resumen, los retos están puestos en cómo ejecutar mejor, pero si el modelo ya no da, si las variables han cambiado sustancialmente, es momento de pensar de nuevo, es el turno de replantearse nuevos objetivos y de revisar la estrategia. No es momento sólo de ejecutar mejor sino de pensar de nuevo.

No habrá resultados nuevos sino hay una nueva estrategia, la inercia del crecimiento de la economía en 2019 no permitirá llegar a los resultados esperados y se hace necesario replantear el escenario para armar un plan diferente. Ese plan se traducirá en proyectos y esos proyectos requieren un desarrollo eficaz que permita orquestarse cuanto antes. Ya estamos en mayo, ha pasado el primer tercio del año y tenemos poco margen de maniobra para replantear el segundo semestre y que las acciones tengan un impacto dentro de 2019.

Es muy conveniente que estos proyectos nuevos sean planteados desde un esquema centrado en los usuarios (customer-centric) para entender lo que mueve a los usuarios en sus decisiones de consumo: ¿Qué quieren? ¿Qué buscan? ¿Qué necesitan? ¿Cómo lo resuelven hoy? ¿Cuál es su ocasión de compra? ¿Dónde lo compran? ¿Cada cuándo? ¿Cuánto pagan?, etc., más aún en aquellas cosas que no saben expresar con claridad. Uno de los métodos más populares para entender al cliente y sus motivaciones a través de insights es Design Thinking.

Esa actitud de descubrimiento es esencialmente distinta a la de operación del día a día, y es ahí donde los directivos requieren más foco y dedicación en este momento. Se trata, no de ir más rápido sino de repensar el plan, tener un nuevo rumbo, contar con una nueva meta, diseñar una propuesta nueva, ir por mercados en los que no se participaba, etc.

Descubrir y ejecutar son parte esencial de la labor directiva y de quien hace cabeza en una organización, pero no siempre pueden hacerse de forma simultánea y en ocasiones no es posible hacerlo a través de las mismas personas, porque sencillamente la acción tiene preponderancia sobre la reflexión en nuestra agenda. Equipos en los que recaiga el peso de la rentabilidad actual y de la eficiencia operativa diferenciados de equipos que tengan la responsabilidad de descubrir las nuevas oportunidades es lo que permitirá que una empresa pueda avanzar con nuevas propuestas en el momento actual. Las organizaciones que logran ese doble foco se conocen como Organizaciones ambidiestras.

Si no somos capaces de despegarnos un momento de la ejecución veremos como, a pesar de una ejecución eficaz, nuestro modelo de negocio se irá agotando paulatinamente hasta sorprendernos cuando nos demos cuenta que hemos dejado un espacio vacío en la mente de los clientes y dejando la puerta abierta para que alguien más gane su preferencia. 

Si no somos capaces de entender que estamos ante un cambio de grandes dimensiones en el management de empresa comenzaremos una ruta de muerte lenta. Estamos a muy poco de lograrlo todo si hacemos lo que esta a nuestro alcance para avanzar. En ocasiones los retos más importantes de tu organización no solamente están en el mercado, ni siquiera en los competidores ni en el desempeño de la economía; los retos más relevantes están en tu forma de dirigir la organización y el camino que sigues para descubrir nuevas oportunidades. 

Deja de sentirte experto, permite que la realidad te hable, descubrirla puede ser el reto más importante de cualquier persona que tenga el deber de dirigir cualquier organización.

Jorge Peralta
@japeraltag

@idearialab.com

domingo, 27 de enero de 2019

7 labores clave para un CIO o Director de Innovación

Vivimos una etapa de mucha incertidumbre por temas políticos, sin embargo las empresas deben plantearse esquemas para crecer. Si la única alternativa para el crecimiento es seguir la inercia lo más probable es que su crecimiento sea marginal. Si el país no crece más allá de 2% y la población no crece más de 2% un crecimiento inercial típico, tomando en cuenta la inflación será de alrededor de 7%. Luego entonces, una empresa que crece al 7% apenas estará en condiciones de mantenerse.

Para crecer aceleradamente la dirección de cualquier organización debe plantearse algunos proyectos más allá de la inercia, pero eso significa ir más allá de la administración del modelo actual. Esa ambidiestralidad (operación y descubrimiento de oportunidades) es indispensable para lograr crecimientos más allá de la inercia.

En teoría es el CEO el que debe proponer esa mentalidad ambidiestra, pero no siempre existe ese nivel de manejo de incertidumbre y en ocasiones tampoco se cuentan con las herramientas ni el equipo humano para lograrlo. Hasta hace poco tiempo, concentrarse en la eficiencia operativa era el encargo principal del CEO; pero hoy, por más que se cuide la eficiencia operativa sino se proponen nuevas alternativas para el crecimiento, la eficiencia operativa no es suficiente.

La ambidiestralidad es indispensable para el CEO y sino es posible por la dimensión de la empresa o por el dinamismo que requiere la organización, se requiere proponer desde la estructura que permita lograr ese foco compartido entre la eficiencia operativa y el descubrimiento de oportunidades. Una alternativa es que el CEO tenga dos segundos de abordo, uno enfocado en la eficiencia, algo así como un Director Operativo y un Director de Innovación, o bien que el CEO se encargue de la operación y tenga un CIO (Chief Innovation Officer)

¿Cuáles serían las funciones necesarias en ese CIO o en un Director de Innovación?

1. Mantener actualizada y clarificada la estrategia de innovación de la empresa. Hacia donde crecer, a que ritmo, en qué temas, con que límites, etc.
2. Impulsar la cultura de innovación de la organización. Abiertos al cambio, dispuestos a colaborar, tolerantes a la incertidumbre, etc.
3. Generación sistemática de investigaciones que den lugar a nuevos retos que satisfacer proponiendo una constante de generación de nuevas ideas que se conviertan en el catalizador del crecimiento.
4. Proponer y dirigir el desarrollo de proyectos de innovación
5. Medir el desempeño de los proyectos, proponiendo métricas de gestión de proyectos.
6. Buscar y proponer alianzas con otros actores del ecosistema de innovación local
7. Estar al tanto de todos los adelantos de su industria, con la mirada y la mente puesta en el futuro, así como los pies bien firmes en el presente.

Cada organización y cada CEO debe valorar si la gestión de la empresa y sus capacidades dan para que ambas funciones clave (Eficiencia operativa y crecimiento no inercial) dependan de una estructura bajo su reporte o si conviene montar una estructura paralela con un CIO, cualquiera de las dos alternativas podrán ser válidas, lo más importante es que ambos temas formen parte de la estrategia.

Jorge Peralta
@japeraltag

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martes, 1 de enero de 2019

¿Quieres innovar? 5 recomendaciones para adquirir habilidades creativas

Repasando uno de mis libros de cabecera: el ADN-del-innovador de Jeff Dyer, Hal Gregersen y Clayton Christensen me sirvió para clarificar nuevamente las habilidades que necesitamos desarrollar para estar en condiciones de provocar una innovación en nuestras personas o en nuestras organizaciones.

En otros artículos hemos comentado como la innovación esta más relacionada con el descubrimiento que con la ejecución y que eso requiere un “mood” diferente, no el centrado en la eficiencia sino otro que va a descubrir oportunidades donde los demás sólo ven problemas. Luego entonces fomentar habilidades que nos permitan desarrollar nuestras capacidades para descubrir facilitarán que podamos innovar.

Los autores señalan 5 habilidades para descubrimiento:
  • Habilidad de asociación. Consiste en conectar realidades diferentes, mirar bajo un prisma diferente una problemática; reflexionar sobre la forma en que resuelven en una industria o sector diferente que el nuestro una problemática que queremos resolver y que esa mira hacia afuera nos permite ver nuevas formas, nuevas aristas que nos permitan mirar diferente a como lo hemos hecho siempre. 
  • Habilidad de hacer preguntas. Hacerse preguntas que nos lleven más allá de lo evidente permitirá descubrir más sobre las causas de lo que sucede, entender la raíz de los problemas, haciendo preguntas que provocan la reflexión. Nos lleva a no dar las cosas por hechas sino a preguntarse en porqué de las mismas, sus causas, sus efectos, sus actores. Hacerse buenas preguntas resulta muchas veces más importante que plantearse las respuestas, cuestionado el status quo.
  • Habilidades de observación. Tratar de entender el comportamiento más allá de lo evidente, de lo que es obvio, entender las causas del comportamiento de las personas o de quienes son los que participan más intensamente en un problema o en su posible solución. Cuando se logran hacer conexiones de hechos aparentemente sin relación es cuando se hacen descubrimientos que llevan a descubrir más sobre problemas específicos
  • Habilidades para crear redes. Conectar con personas de especialidades o fuera de nuestra influencia o en otros territorios permite ver las realidad con diferentes perspectivas,  construyendo nuevos puntes de trasnferencia de conocimiento.
  • Habilidades para experimentar. Esta habilidad sirve para aprovechar lo que generan las otras cuatro habilidades comentadas anteriormente y ponerse en los límites de lo posible mirando hacia el futuro. Algunas formas para experimentar es la de explorar sobre realidades existentes y la otra de la crear prototipos que nos permitan probar personalmente o con otros usuarios sobre la validez de un concepto o sobre la funcionalidad de una propuesta. La experimentación es la mejor forma de aprender, nada hay como una prueba real.

Estas cinco habilidades deben ir de la mano con la convicción de probar, de correr ciertos riesgos de fallar de adelantarnos a los hechos aún sin la seguridad de que obtendremos algún resultado, así como también del deseo de ir más allá de lo existente desafiando la realidad.

Adquirir esas cinco habilidades sin duda sería algo muy deseable, pero ¿Cómo adquirirlas o como siquiera comenzar para obtenerlas? Te recomendaría 5 acciones muy concretas, comenzando por las más sencillas:
  1. Comenzar por observar con detalle la realidad y descubrir algunos problemas relevantes. Tomar nota de ellas para profunzar paulatinamente con nuestros hallazgos, tratando de analizar posteriormente aquellas cosas que más llamen nuestra atención.
  2. Tratar de preguntar a otros sobre sus impresiones sobre nuestros descubrimientos que nos permitan validar su relevancia y tratando de profunizar en el problema no en las posibles soluciones.
  3. Investigar sobre cómo lo resuelven en otras organizaciones dentro y fuera de nuestro sector, seguramente ahí habrá nuevos aprendizajes.
  4. A partir de la profundización sobre el problema y lo aprendido de las validaciones tratar de ir más allá de lo evidente y de las soluciones existentes, preguntarnos si existirán algunas alternativas que lo resuelvan mejor o de una forma diferente.
  5. Proponer nuevas alternativas, socializarlas, intentar probarlas, y no hay mejor forma de probar un concepto que a través de la experimentación.

Perder el miedo a explorar, perder el miedo a fracasar, perder el miedo al que dirán, perder el miedo a no avanzar de forma relevante, el proceso en si mismos es una fuente constante de aprendizaje.

La innovación esta hecha para los inconformes, para los que quieren cambiar la realidad, para lo que quieren probar nuevas rutas, nuevos caminos con la intención de llegar más lejos. Es la única forma en la que el mundo avanza, cuestionando, retando, explorando nuevas formas, nuevos caminos, es parte de la vida del hombre.

Meterte por esta ruta es la mejor forma de hacer crecer tu mente, de mantenerla con retos a la altura de tu talento, es la única forma de desarrollar tu talento más allá de lo ordinario, sólo así se llega lejos y aunque los resultados nunca estan asegurados es el único camino de crecer, de otra forma, la mente se acostumbra a ir por caminos conocidos y tarde que temprano entra en zona de confort comenzando su declive, porque la mente que no avanza y se desarrolla termina por retroceder.

¡Te deseo un feliz 2019 y que tus buenas intenciones de cambiar y avanzar se mantengan todo el año!

Jorge Peralta
@japeraltag

@idearialab

domingo, 28 de octubre de 2018

¿Cómo podría dar valor a aquello que mis clientes todavía no saben expresar?

Los modelos de negocio son un perecedero, se afectan por el medio ambiente y en el tiempo acaban por avejentarse, en algunos casos pueden requerir cirugía o en algunos otros requieren reinventarse porque de otra forma necesariamente morirán.

Vivimos en un mundo cambiante, la vida de los productos se ha acortado y es necesario reflexionar sobre el rumbo hacía el cuál la organización debe moverse. Es evidente que el punto de partida siempre debe ser el usuario final, es él quien pondrá su dinero para que la maquina de nuestra cadena de valor funcione; sin embargo debemos convencernos de que no siempre es lo que el cliente nos dice, en ocasiones será necesario descubrir aquellas cosas que aún sin pedirlo, conocemos que son relevantes para él.

Tenemos dificultad en gestionar nuestras organizaciones ante un escenario cambiante, antes teníamos la sensación de que podríamos planificar mejor, pero ahora resulta que el mundo cambia más rápido que nuestra velocidad en planificar. Planificar sirve cuando el cambio externo no cambiará tan rápido como nuestra velocidad para cambiar hacia dentro, pero cuando no es así, la tarea de planear debe hacerse bajo otros esquemas más dinámicos.

Cuando te cambia el contexto, aquellas cosas que te han dado beneficio históricamente ya no te son tan útiles, incluso me atrevería a decirte que en ocasiones te estorban un poco y es necesario contar con nuevos elementos que nos pongan en posición de la preferencia de los usuarios, sin embargo para ir más allá de las lógicas incrementales es necesario correr ciertos riesgos. 

Para innovar ya no basta la experiencia, ni el conocimiento sino la capacidad para tomar ciertos riesgos en la acción, porque innovar no es un tema de saber es un tema de hacer. Seamos serios, no es fácil sustituir los modelos de negocio y pasar de las palabras a los hechos, los planes debemos traducirlos a hechos con personas concretas y revisar la forma en como vamos a gestionar los riesgos, porque todo cambio tiene los suyos.

Hoy es evidente que los que están liderando el mundo no son lo que lo han hecho toda la vida, son los que han visionado una evolución en el consumidor y se adelantan a la realidad que viven. Necesitamos responden a la pregunta: 

¿Cómo podría dar valor a aquello que mis clientes todavía no saben expresar?

Pensar así tiene su riesgo porque es adelantarse a la realidad; no hablamos de reaccionar a las quejas de los clientes, sino ir por aquello que todavía no me saben expresar. Hay que adelantarse, generar valor y luego diferenciarse, pero es innegable que todo ello genera tensión porque no es fácil avanzar por la vida sin referencias. 

Aprendamos a descubrir aquellas cosas que no son evidentes, a ponernos en los zapatos de los clientes para entenderlos, para conocerlos a profundidad, tanto que sepamos intuir sus movimientos y adelantarnos a aquellas cosas que sabemos que les generan valor, aún antes de que nos la pidan. 

Para innovar se requiere autenticidad, compromiso, pasión, más transversalidad que silos verticales que suelen existir en las organizaciones tradicionales, y liderazgo, que logren mover a la organización y que principalmente logren cambiar la forma de pensar de la gente y su forma de comportarse, para que poco a poco se convierta en algo natural, en parte del ADN de la empresa

Introducir nuevas ideas es muy difícil porque las inercias nos ganan y vencer la pereza es algo complicado, porque el cambio no es natural, porque preferimos repetir lo que nos funciona bien, porque estar al pendiente de los clientes y sus cambios implica un esfuerzo que no es fácil de sostener. Y como esta claro que el esfuerzo es importante, más vale que sea para pensar en grande, de otra forma, tanto esfuerzo no valdrá la pena.

Jorge Peralta
@japeraltag

@idearialab

domingo, 16 de septiembre de 2018

¿Porqué se necesitan herramientas para innovar?

Solemos creer que la innovación es fruto de un chispazo de la creatividad de personas fuera de lo común, y sin duda en ocasiones lo es así. Existe un cierto grado de serendipia en la generación de muchas innovaciones, sin embargo en la mayor parte de los casos, éstas son el resultado de un proceso y son el resultado de un grupo de ideas de las cuáles no todas fueron ejecutadas y de las cuáles tampoco todas fueron exitosas.

Pareciera que las ideas exitosas son el resultado de un embudo donde se separa la concepción de la ejecución y donde se separa también, la solución del problema a la creación de la oportunidad de negocio. No se determinan de un solo golpe, la solución a un problema y el desarrollo de un modelo de negocio exitoso.

También existe una fiebre de nuevas y mejores metodologías pero en el fondo, las metodologías no se pueden aplicar sino se tienen herramientas y las herramientas deben ser contextualizadas a la necesidad específica, es decir, exigen el dominio de la herramienta y su adaptación final.

Todo esto me ha hecho pensar, a lo largo de los años que las metodologías sin herramientas y sin una persona que las use y las adapte para fines específicos se convierten en buenos libros para leer pero no para poner en práctica.

Hoy existen un buen número de buenas y prácticas metodologías, la mayoría de ellas inspiradas en el usuario para construir sobre aquellas cosas que aprecia el cliente, aún cuando no siempre las puede expresar con claridad y mucho menos es fácil traducirlas a características concretas de productos o servicios. La razón parece clara, los desarrolladores no siempre tienen conocimiento de negocios y por eso se centran en el producto y viceversa, quienes tienen conocimiento de negocio y no de conocimiento técnico de producto no siempre van más allá de lo evidente.

Las herramientas se convierten en ese lenguaje común en el cual, los miembros de un equipo de diferente perfil pueden coincidir porque la visión de conjunto permite concretar aún con procesos mentales diferentes.

Pensemos por un momento como la aportación de Osterwalder con el Business Model Canvas ha servido para tener una mirada de conjunto de las partes indispensables de un modelo de negocio. El canvas de Osterwalder sin el conocimiento claro del usuario y sin el conocimiento claro de cuáles experimentos probar desde el área operativa es un buen juego sin sentido. De la misma manera pasa con LeanStartup, que sería de la metodología sin la claridad que nos aporta Ash con el Lean Canvas.

Imaginemos que sería de Design Thinking después de entender con claridad los procesos de empatía sino supiéramos como observar con detalle y registrar las observaciones. Que sería de las entrevistas que nos propone Blank en el Customer Development sino tuviéramos una técnica que nos permitiera eliminar el sesgo en las entrevistas y registrar las “señales” de los usuarios de forma ordenada para posteriormente desarrollar insights.

¿Será que por eso Osterwalder y Ash han impulsado iniciativas posteriores para sistematizar herramientas que les dieran vida a sus modelos? ¿Será que nos hacen falta más herramientas y el secreto del avance en los siguientes años será por ese camino?

Las herramientas son claves para aplicar la metodología y requieren de experiencia práctica para irlas afinando. También requieren del dominio de la metodología para contar con los elementos para hacerles los ajustes necesarios.

Después de dar muchas vueltas conviene reflexionar en que la mayor parte de las organizaciones quieren innovar pero no saben como hacerlo y sin expertos en método y herramientas esto será sólo un buen deseo. Las herramientas son necesarias, son indispensables y en mucho casos requieren adaptaciones porque hasta que te encuentras en medio de la dificultad es cuando la creatividad surge si pones los causes adecuados.

Muchos hablan de innovación pero pocos saben desarrollarla y otros muy pocos quieren correr el riesgo de ser verdaderamente innovadores, por la sencilla razón de que el cambio es muy sexy pero con riesgos. Existe una relación entre beneficio y riesgo, y es ahí donde la persona que dirige debe tomar decisiones sobre el futuro. Cuando llega ese momento, los métodos, las herramientas, la experiencia se pueden usar, pero cada decisión es única y ponemos en juego el riesgo de triunfar o fracasar.

Existen otras herramientas que permiten visualizar los avances, validar los experimentos, fomentar la colaboración y el desarrollo de inteligencia colectiva, que sin ellas el trabajo se puede complicar y hacerse más largo de lo debido. Las más comunes y populares son Trello y Asana, ambas con versión gratuita, ambas visuales, ambas colaborativas.

Las metodologías y las herramientas bien usadas requieren de un conocimiento mixto entre las particularidades de negocio y el dominio de las herramientas, por esa razón concluimos que la innovación se logra cuando esa combinación de conocimientos diversos enfocados en un mismo objetivo es lo que permite los avances en las organizaciones. Estos cambios exigen entonces varios elementos para tener más posibilidades de salir exitoso:
  • Estrategia
  • Modelo (Metodología + herramientas + métricas)
  • Innovadores expertos en modelo
  • Conocimiento del negocio en particular (dueños, directivos y operadores de la organización)
  • Cultura. Ambiente adecuado para el cambio

¿Tú que opinas?

Jorge Peralta
@japeraltag


@idearialab

domingo, 19 de agosto de 2018

¿Qué es el emprendimiento corporativo?

La mayor parte de las empresas buscan su crecimiento, y por esa razón la innovación se ve como una opción para lograrlo.

Todos tenemos ideas, y las podemos convertir en proyectos, pero eso no es equivalente a innovar. Para innovar se requiere que esos proyectos tengan objetivos que realmente lleven a la organización a otra instancia, al aprovechamiento de oportunidades que los lleven más allá de sus límites actuales.

Existe una gran cantidad de literatura sobre innovación, pero en la mayor parte de los casos son teóricas en exceso o se convierten en manuales de autoayuda donde se nos pinta a unos superhéroes que vencen toda adversidad y que tiene como fin el hacernos ver que si es posible aspirar a sueños más altos pero que no ofrecen una ruta clara y concreta respecto de como innovar con mayores posibilidades de éxito.

Para que un proyecto verdaderamente funcione con cierto nivel de éxito, se requiere de algo más que motivación y teoría, de un camino que nos permita convertir esas ideas en un proceso de cambio real que impacte en la forma en la que se genera valor y en la manera en la que una organización se organiza internamente para entregarlo, de acuerdo con la promesa que le han ofrecido a sus clientes. Pasar del discurso a la acción, pasar del deberíamos de... a lo hacemos así y lo medimos de esta forma.

Cuando hablamos de innovación, se trata de un proceso que lleva a la organización a construir nuevas ventajas competitivas, que generen un valor adicional a sus clientes o usuarios. Para ello se requiere una visión clara de lo que se quiere hacer y capacidades de ejecución para convertir la visión en acciones concretas para lograrlo.

En algunos casos, organizaciones establecidas están adoptando algunos conceptos más propios de los emprendedores para el desarrollo de sus ideas, con la intención de fallar rápido y barato. Sin embargo, no siempre es factible para una organización salirse de la operación ordinaria para “crear” o echar a volar ideas nuevas, es ahí donde el concepto de emprendimiento corporativo tiene cabida.

El emprendimiento corporativo es el proceso a través del cual, las organizaciones desarrollan nuevos productos, nuevos servicios, experiencias de usuario, nuevas líneas de negocio o incluso incuban nuevas organizaciones.

El problema no es tener ideas, lo difícil es que sean buenas ideas y todavía más difícil es tener la capacidad de ejecutarlas exitosamente. Este proceso no siempre es factible desarrollarlo en forma paralela a la operación y por esta razón, es necesario que el desarrollo de los proyectos no se mezcle con la operación porque usualmente suceden dos fenómenos:

  • Los proyectos son poco disruptivos en relación a lo que la empresa ya esta haciendo
  • Los proyectos avanzan lentamente porque le dedican el tiempo que le sobra a la operación y tardan tanto que pueden perder impacto cuando terminan.

El emprendimiento corporativo es un camino para que dentro de la misma organización se construya un futuro con una visión renovada. Se logra cuando existe una intencionalidad muy clara desde los que tienen el poder de decisión, de correr riesgos prudentes para impulsar la construcción de diferenciadores claros para ponerlos en el liderazgo de su sector, así como las decisiones correctas para hacer realidad la promesa.

Para impulsar este tipo de iniciativas siempre serán necesarios recursos y en muchos casos la incorporación de tecnología, pero lo que resulta indispensable, es contar con un equipo de personas que tengan un perfil innovador que posibilite el desarrollo y puesta en marcha de los proyectos. Será necesario que un pequeño equipo dentro de las organizaciones que funcione como catalizador y gestor de estas iniciativas de forma diferenciada de la operación para que tenga el foco correcto.

Adicionalmente este equipo requerirá de ciertos elementos que harán posible que el emprendimiento corporativo se convierta en una realidad:

1)   Equipo catalizador enfocado en el desarrollo de proyectos
2)   Estrategia de innovación
3)   Metodología, herramientas y métricas
4)   Espacio físico adecuado
5)   Presupuesto con cierto nivel de autonomía.

El emprendimiento corporativo permite explorar nuevas oportunidades de negocio fuera de los límites de la organización, tomando mayores riesgos sin poner en peligro la marcha del negocio actual. Se podría decir que es el mejor escenario, una visión renovada fuera de los límites actuales de la operación, que permitirá grandes avances más ambiciosos, con unos riesgos medidos y mayores posibilidades de efectividad.

Pensar con una visión ambiciosa sobre el futuro requiere de una mente que aprenda a correr ciertos riesgos con prudencia. Innovar puede ser riesgoso, pero no hacerlo es fatal.

Jorge Peralta
@japeraltag


@idearialab